domingo, 22 de mayo de 2022

Balada entre dos aguas de Mbappé

 

Érase una vez una muchacha muy bonita que tenía un novio rico con el que decía ser feliz.

Un día, esa muchacha tan, tan feliz decidió enviar un whatsapp diferente al chico más apuesto de su club social diciéndole que en el último encuentro que habían compartido se había quedado con las ganas de mirar un rato largo esos ojos verdes.

El mensaje revolucionó al receptor, pues aunque desde hacía mucho tiempo era perfectamente consciente del atractivo de la señorita, él tenía una familia estable y jamás se hubiera atrevido a iniciar un acercamiento con una beldad con "contrato en vigor".

Los efectos devastadores que su bomba había provocado en el joven no le pasaron desapercibidos, y lejos de amilanarse volvió al ataque para normalizar la situación excepcional que ella había desencadenado: "¿no se puede decir a un hombre que tiene los ojos bonitos?", "¿pasa algo?".

A la mañana siguiente, y para zanjar cualquier duda, el chico de los luceros tiernos tenía otro mensaje en su móvil.

En este caso era el célebre tema "Entre dos aguas" de Paco de Lucía.

El muchacho contestó con un rotundo "lo he entendido y estoy dispuesto a participar del juego porque me has hecho confiar en mis posibilidades".

Desde entonces, la preciosa chica y el chico guapo vivieron entre dos aguas, pero con múltiples olas de variada intensidad.

La fémina se hacía querer, pero cuando el acercamiento del muchacho empezaba a crear tensión en su entorno y en sus convicciones, ponía distancia, frenaba, pues a fin de cuentas ella sólo estaba cómoda en misa y repicando.  

Mientras, el agraciado por el interés de la bella disfrutaba de su vida de soberano, pero no perdía de vista a aquélla que le había hecho el guiño decisivo.

Transcurría el tiempo y la relación no terminaba de consumarse, a pesar de sus constantes intentos y de lo maravillosos que resultaban unos breves encuentros que hacían soñar con una dicha incomparable en el supuesto de que aquello terminase felizmente.

No obstante, la melancolía le hacía preguntarse por qué, por qué tenía que seguir luchando por un vínculo lleno de dudas e indecisiones, por qué tenía que aceptar vivir entre dos aguas cuando ella ya le había dicho que él era el océano,  por qué tener que convencer a la otra parte de lo conveniente de estar juntos cuando fue ella la que provocó todo con aquello de "me he quedado con las ganas de mirar un rato largo esos ojos verdes".

Era inútil. Había caído en la celada y vivir sin ella se le hacía muy cuesta arriba.

Seguía siendo querido y conservaba su encanto, pero aunque su cabeza le decía que se olvidara de una muchacha que había venido para quebrar su orden y que no necesitaba, su corazón iba por otro lado y le repetía constantemente "o ella o ninguna".

Aquello terminó como estaba escrito.

Entre dos aguas acabó en un charco de fango.

El muchacho que apuró hasta la hez la provocación de la chica guapa fue traicionado por ésta, que sin embargo afirmaba sentirse inocente porque nunca se comprometió.

¿Inocente?

¿Entonces a qué venían aquellos mensajes encendidos, los abrazos furtivos, esas ráfagas de amor?  

Aun así, el final le trajo la calma, el recuerdo pasajero de unos besos que fueron inolvidables y la sabiduría de que hay que rezar para que los sueños no se cumplan.

El novio rico, rico terminó en un marasmo desquiciante, pues aunque se ufanaba de haber conservado a la beldad, el precio fue vender su alma a la bruja.

¿Y la bruja?

Pues como siempre, las brujas son las primeras y las últimas víctimas de la brujería.


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sábado, 7 de mayo de 2022

El soberano Real Madrid

 

    Para Hughes, el mejor escritor del soberano


A raíz de que el Real Madrid C.F. pasase a la final de la máxima competición europea, se ha puesto de moda la teología para explicar los motivos de lo que se considera una concatenación de prodigios después de tres eliminatorias mistéricas.

"Que baje Dios y lo explique", tituló al día siguiente de la última gesta uno de los medios de comunicación de referencia del ex-presidente Mariano Rajoy, el diario deportivo "Marca".

Sin desmerecer al Todopoderoso, considero que no es necesario que éste comparezca para dar cuenta de lo ocurrido porque la explicación, más que divina, es schmittiana (de Carl Schmitt): el Real Madrid superó a sus rivales porque es el soberano, esto es, el que decide en la situación excepcional.


El duelo y el sujeto de la soberanía

Un partido de fútbol es una sucesión de duelos durante 90 minutos (si no hay prórroga y penaltis), siendo el duelo la unidad mínima (el átomo o la mónada) de la política, pues ésta es la actividad donde se dilucida la relación amigo-enemigo: o gano y sobrevivo, o pierdo y muero.

El duelo, en suma, es una situación límite. Y las eliminatorias de la Champions League (desde los octavos de final hasta la final) son un duelo de once contra once ante el escrutinio del orbe.

Ahora bien, en toda situación límite o estado de excepción surge ineludible la siguiente pregunta: ¿quién decide en la situación excepcional?

Si hablamos de fútbol, los considerados intelectuales del asunto afirman que quien decide es el que juega bien, entendiendo por "jugar bien" ajustarse a una idea preconcebida del deber ser futbolístico. Por tanto, quien no respete las normas que dicta la ortodoxia perderá.

Por contra, para el Real Madrid el sujeto de la soberanía, el que decide el duelo agonal, es el Real Madrid, siempre y en todo lugar.

Nos encontramos, pues, ante un concepto objetivo-jurídico y ante un concepto subjetivo-político de soberanía: quienes creen que quien decide el juego es el que se somete a un conjunto normativo, y quien parte del principio de que el soberano es quien decide serlo por encima de cualquier circunstancia.

 

Los legisladores no entienden al soberano

Así, es fácil entender lo ocurrido en las tres últimas eliminatorias de la Champions League 2021-2022: el duelista Real Madrid afrontó los lances considerándose el soberano, esto es, el que decide sobre la situación excepcional que todo partido a cara o cruz supone.

El Real utiliza todos los medios a su alcance.

Desde sus jugadores y la afición (la forma deportiva de asedio al enemigo) hasta su estadio (su espacio).

No obstante, el principal arma del duelista blanco no es ninguno de estos elementos materiales, pues todos están subordinados al repudio espiritual de la derrota.

Su resistencia a perder, aun jugando mal, es considerada por la crítica especializada como un evento mágico, en tanto resulta contradictorio con lo que ellos han establecido como deber ser del duelo: sólo debe ganar el que respete el canon.

Los santones no entienden que si ellos se han autonombrado los legisladores que dictan las reglas del juego, el Real Madrid se ha autodesignado como el soberano del mismo.

Y obviamente, los hacedores de normas pueden atribuirse el prestigio de la razón, pero la victoria siempre es del soberano.


Afición, camiseta y Presidentes

La historia del Real Madrid sólo se puede entender partiendo de la idea de que el club se ve a sí mismo como el único soberano legítimo, algo similar a lo que los monarcas antiguos consideraban su derecho divino a gobernar.

Es el concepto de soberanía lo que explica, por ejemplo, el comportamiento de su atípica afición y la forma que tiene de encarar las derrotas y las victorias.

Se dice que los socios del equipo son los que menos confían en él. Esto es un error porque las dudas no radican en la falta de confianza en los duelistas, sino en el drama de la derrota, ¿pues cómo puede asimilarse que caiga el soberano? 

El fracaso desmiente de forma temporal la condición de Su Majestad, por eso las derrotas merengues son descalabros existenciales que no encuentran paliativos porque carecen de fundamento.

Los torneos perdidos, especialmente si de la Copa de Europa se trata, no son fiascos deportivos para sus incondicionales, son crisis políticas: momentos en los que se produce la sustitución del soberano... aunque alguno de esos momentos haya durado varias décadas. 

Por esa misma razón, apenas celebran los madridistas más veteranos los triunfos, pues más allá de cómo juegue o quién lo entrene ¿qué mérito tiene ganar cuando uno es el soberano?, ¿acaso celebra el Papa su infalibilidad?

A sensu contrario, el resto de equipos, los que creen que el éxito depende del cumplimiento de la ortodoxia futbolística que esté de moda, pierden consolándose con volver al año siguiente con mejores jugadores que respeten con más fidelidad el canon, y celebran las victorias con la euforia propia del que sabe que su triunfo sólo ha sido un accidente.


¿Cómo justificar el dato de que futbolistas de nivel medio se conviertan en duelistas definitorios por el mero hecho de enfundarse la elástica del Real Madrid, si no fuera por el convencimiento de que forman parte del equipo que decide en las situaciones de excepción?


Pero también sólo bajo el concepto de soberanía se pueden entender los hitos históricos del club, más allá de los terrenos de juego.  

Fue uno de sus presidentes, Santiago Bernabéu, el que comprendió la situación límite que vivía el fútbol europeo a mediados de los años 50 del siglo pasado, cuando un grupo de periodistas del diario L´Equipe plantearon la necesidad de crear una competición europea de clubes. El Real Madrid afrontó el estado de excepción liderándolo hasta constituir la Copa de Europa.  

De la misma forma, la Superliga que persigue el actual Presidente del club, Florentino Pérez, sólo encaja dentro de los mismos parámetros: el Real Madrid reconoce otra situación límite (la decadencia del fútbol) y se arroga la soberanía, esto es, decide acaudillar el proyecto que lo salve.  

 

En conclusión, la superioridad del Real Madrid no tiene nada de esotérica, pues hunde sus raíces en una nítida causa política: el Real Madrid es el soberano, el que decide en la situación excepcional porque considera que ostenta el legítimo derecho de hacerlo.   

Si no están de acuerdo con mi tesis para explicar lo que ocurre con el Real Madrid y la Copa de Europa, siempre les quedará la solución del diario "Marca": "que baje Dios y lo explique".

Pero les advierto que tienen el riesgo de que Dios baje y les diga que el Real Madrid es el soberano no sólo por su voluntad de serlo y por la historia, sino porque así lo quiere Él.


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sábado, 5 de marzo de 2022

II Guerra Civil Mundial: la Guerra Helada

 

Desde que Rusia invadió Ucrania, la UE declaró a Putin su enemigo y aseguró que su objetivo era liquidarle a él y a su régimen.

El método elegido consiste en aplicar sanciones que conduzcan al colapso de su actividad tanto económica como financiera, incluyendo el veto a sus exportaciones de gas y crudo (veremos) la congelación de todos los activos de Rusia en los países de la Unión y la limitación de las transferencias bancarias.

Por arte de birlibirloque la entidad antipolítica por antonomasia ha decidido tomar a Rusia como "hostis" y se ha transformado en un nuevo ángel exterminador, el Abadón que dice viene a liquidar a los enemigos de la humanidad.


Sanciones al Estado y criminalización de lo ruso


No obstante, de forma simultánea al castigo económico al agresor se ha producido una catarata de decisiones en apariencia inconexas con las sanciones, pues a primera vista no se intuye en qué pueden beneficiar al éxito del bloqueo.   

¿Qué vínculo hay entre que, a consecuencia de las sanciones, se haya cerrado la empresa que iba a suministrar gas natural a Alemania a través de un gasoducto directo con Rusia (Nord Stream 2) con el anuncio de universidades europeas de Bélgica, Francia y Chequia respecto a que van a comenzar a expulsar a estudiantes rusos?

¿Qué nexo une la solicitud conjunta de los demócratas y los republicanos a Biden para que impida la importación de gas ruso, y que Chequia haya reconocido que monitorea las redes para encontrar a usuarios que apoyan a Rusia para castigarlos con penas de prisión de hasta tres años o que se hayan censurado los medios de propaganda rusa en toda la UE?

¿Cuál es la relación que puede existir entre las declaraciones del ministro de Finanzas francés respecto a que van a hundir la economía rusa, presumiendo que el pueblo ruso también sufrirá las consecuencias; con el hecho de que el Gobierno de Mario Draghi haya aprobado un nuevo estado de emergencia en Italia hasta diciembre del presente año alegando la eventual crisis migratoria ucraniana?

¿Podemos decir que hay alguna ligazón entre que Borrell haya declarado la guerra a Rusia anunciando que la UE financiará aviones de combate para Ucrania, y que los deportistas rusos tengan que renunciar a su himno y su bandera si quieren seguir compitiendo?

¿Qué asocia la advertencia de Sánchez respecto a que las sanciones a Rusia por la guerra exigirán "sacrificios" de los españoles, con el hecho de que se solicite el cierre del Museo Ruso de Málaga?

El aviso de nuestro presidente nos ofrece la pista para entender por qué las sanciones económicas al Estado ruso desencadenan, ipso facto, la criminalización de lo ruso y de los rusos: si vamos a sufrir restricciones y penalidades va a ser por una "justa causa" que va mucho más allá de proteger a Ucrania de Rusia: desembarazarse del Mal, de lo ruso, valga la redundancia. 

Precisamente por esto, cuando finalice la guerra y alguien se atreva a protestar por el sufrimiento que provoca la prolongación de las sanciones, será considerado un enemigo de los dizque valores europeos, (la "policía de los balcones" acabamos de incorporarlo a nuestro patrimonio cultural ) un quinta columnista de Putin. 

La libre formación de la opinión pública se neutraliza convirtiendo al agresor en no humano, ¿pues quién va atreverse a defender los derechos del calificado como forajido?


La Guerra Helada


Si el bloqueo a Rusia se hubiera planteado como un método político no violento para reforzar la posición negociadora de Ucrania o como una forma de parar la agresión, todas las medidas criminalizadoras de lo ruso (expulsión de sus estudiantes, castigo a la promoción de su cultura...) hubieran sido superfluas por inútiles.  

Además, si no se hubiera convertido a Rusia en el Mal, cabría discutir la idoneidad de la batería de sanciones económicas que ya están teniendo un efecto bumerán en el nivel de vida de los europeos.

Pero no. 

¿Por qué entonces? 

¿Qué consecuencias políticas tiene para el mundo la forma que ha escogido Occidente para tratar la agresión rusa a Ucrania?   

La más importante es poner en evidencia que no se va a permitir la vuelta atrás. O lo que es igual, Rusia (y sus eventuales aliados) han desaparecido formalmente para el autodenominado "mundo libre".

La prueba de lo anterior será la continuación del bloqueo a Rusia luego del fin de la guerra que hoy se libra. 

Acaba de declararse una nueva Guerra Fría o la primera Guerra Helada.

No será la Tercera Guerra Mundial, sólo la Segunda Guerra Civil Mundial. 

La Primera Guerra Civil Mundial (una guerra híbrida, sucia entre USA y la URSS peleada en múltiples escenarios por varios actores interpuestos duró de 1945 hasta 1989. 

¿Cuánto se prolongará ésta?

Visto cómo le ha ido a Rusia desde 1989 a 2022, no creo que ellos tampoco tengan interés en que acabe pronto. 

Queda todo por analizar, pero quizás lo más urgente sea descubrir cómo y por qué el comienzo de la II Guerra Civil Mundial, la Guerra Helada, ha sido ahora.

¿Podremos localizar la "pistola humeante"?

Esa pregunta tendrá respuesta en los siguientes artículos.


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sábado, 5 de febrero de 2022

Del Estado Gubernativo y VOX


¿Sabe usted que España no es un Estado de Derecho (de leyes), sino un Estado Gubernativo (de normas)?

No se preocupe. La oposición tampoco.

Le ruego me siga hasta el final para saber por qué.

La Ley 2/2021, de 29 de marzo, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente al Covid-19, manifiesta en su Exposición de Motivos que la ley no se promulga sólo con ocasión de la actual pandemia, pues "adicionalmente, la amplitud y gravedad de esta crisis sanitaria ha puesto de manifiesto determinadas carencias en nuestra legislación ordinaria, para hacer frente a crisis sanitarias de ESTA O SIMILAR naturaleza. Por ello se considera necesario acometer una serie de modificaciones puntuales de la legislación sanitaria (...)". "A tal efecto, dichas modificaciones permitirán que a través de la figura de las actuaciones coordinadas en salud pública, se puedan elaborar o activar planes de actuación para afrontar EMERGENCIAS SANITARIAS". 

Así, el artículo 5 de esta ley establece que "se procederá a la adopción de planes y estrategias de actuación para afrontar emergencias sanitarias (...) atendiendo a los distintos niveles de riesgo de exposición y de transmisión comunitaria de la enfermedad Covid-19 para el desarrollo de las distintas actividades que se contemplan en los capítulos siguientes".

Es decir, la ley 2/2021 de medidas contra el covid se aprovecha para establecer la pauta (protocolos) ante futuras crisis sanitarias, pues éstas se gestionarán "atendiendo a los distintos niveles de riesgo de exposición y de transmisión comunitaria de la enfermedad Covid 19".

Por tanto, se puede inferir que la pandemia ha sido un entrenamiento administrativo que ha terminado por fijar un nuevo marco de actuación en caso de eventos de índole similar (Nivel I, II, III y IV).

 

¿Quién dictará el contenido de la "Nueva Legalidad"?

Después de detallar el tenor del artículo 5, la Exposición de Motivos de la Ley 2/2021 continúa explicando el contenido de cada uno de sus Capítulos y sus disposiciones adicionales y finales, con excepción del siguiente:

            Disposición final séptima. Habilitación normativa
"Se habilita al Gobierno y a los Ministros de Sanidad y de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en el ámbito de sus competencias, para dictar las disposiciones necesarias para el desarrollo y ejecución de lo dispuesto en esta Ley".
Entiendo que por vergüenza, el autor de la Exposición de Motivos se abstiene de comentar el significado de ésta disposición.
Pero ya lo hace un servidor.
Mediante la citada disposición final séptima, el Parlamento ha consentido al Gobierno que le sustituya para dictar cuanta normativa crea necesaria en todas las actividades que regula la Ley 2/2021.
O lo que es igual, alegando "emergencia sanitaria", el Gobierno podrá aprobar las disposiciones que considere oportunas en ámbitos como centros de trabajo, establecimientos sanitarios públicos o privados, centros docentes, servicios sociales, hoteles, comercios, restauración, todo tipo de actividades culturales, recreativas, deportivas, y por si lo anterior no fuera suficiente, "otros sectores de actividad" (sic)
Por tanto, el Parlamento le ha otorgado al Gobierno una patente de corso, un salvoconducto, para que dicte la "Nueva Legalidad" que quiera respecto a cualquier actividad social, prescindiendo del molesto trámite de tener que aprobarla en las Cortes.
 
¿Dónde está la oposición?
Los efectos de esta Ley de marzo de 2021, que viene a transformar el Estado Legislativo o de Derecho en un Estado Gubernativo (de normas), pasaron totalmente desapercibidos para los partidos que se reclaman de la oposición cuando fue publicada.
Parece ser que no ven, o si lo ven les da exactamente igual; que cualquier Presidente del Gobierno, una vez que obtenga la confianza del Congreso de los Diputados; va a poder hacer del Parlamento un sayo mediante la producción de cuantas disposiciones tenga a bien, mientras esta norma siga vigente.
Pues bien, supongo que para probar el nivel de abyección al que están dispuestos a llegar los diputados propios y contrarios, el Gobierno dictó el 23 de diciembre de 2021, el Real Decreto-ley 30/2021 (me temo que, de ahora en adelante, leyes stricto sensu habrá pocas) que fue convalidado por el Congreso el 2 de febrero de 2022;  gracias al cual se vuelve a habilitar al Gobierno para que dicte las normas que juzgue convenientes en sustitución del Parlamento, ahora respecto al asunto menor del uso de las mascarillas (ver punto 2 de la disposición final séptima del citado Decreto-ley).
 
¿Una norma para ocho días?
Su aprobación definitiva creó un fuerte debate por lo absurdo de imponer ahora los barbijos incluso al aire libre.
Sin embargo, no vi en aquel momento que nadie dijera que aquello era una maniobra de distracción para hacer pasar otra nueva ley habilitante. 
Por eso escribí en twitter la misma noche del día 2 que estábamos ante un trile, pues aposté a que la obligatoriedad de ponerse mascarillas en el exterior se retiraría en semanas, dado que el objetivo real del Gobierno era que el Parlamento volviese a habilitarlo para que, llegado el caso, imponga todas las disposiciones que se le ocurran en relación al barbijo, sin intervención de los órganos legislativos. 
Ocho días estará en vigor. ¿Alguien cree que un Gobierno se distrae en promulgar una norma que va a derogar en ocho días? Obviamente no, porque el motivo de la misma no eran las mascarillas, sino la habilitación legal de las Cortes al Gobierno.
Luego que se supo que la norma era una añagaza, la oposición empezó a hablar de "cortina de humo", pero a día de hoy sigue sin comprender y/o sin saber explicar lo ocurrido; continúa buscando la bolita del trilero "habilitante".  
Pero en realidad no se oculta nada, pues el mismo Gobierno lo deja claro en el propio texto: "Habilitación normativa" (ver disposición final séptima del Real Decreto-ley 30/2021 o el epígrafe titulado "¿Quién dictará el contenido de la "Nueva Legalidad?" de este artículo)
 
Weimar en la Carrera de San Jerónimo
No crean que no existen precedentes históricos de estos comportamientos políticos.
El caso de la República de Weimar (1918-1933) es el más claro. Allí el Parlamento habilitaba al Gobierno para producir legalidad porque éste no tenía mayoría y las Cámaras obstaculizaban su actividad.
Pero en el caso español, si el Gobierno de Sánchez tiene mayoría en el Parlamento, ¿por qué quiere "puentearlo"?
La respuesta es porque el Gobierno de Coalición es un queso gruyere, y el PSOE (y el PP) teme que las cosas irán a peor luego de las próximas elecciones generales dado el avance de VOX, que no podrá gobernar en solitario, pero tampoco es considerado un socio leal por el PPSOE. 
Por eso el bipartidismo lo fía todo a una Gran Coalición tácita: que el candidato del PSOE o del PP obtenga mayoría absoluta en el Congreso para ser nombrado Presidente, y que éste gobierne haciendo uso de la generosa habilitación otorgada por el Parlamento para aprobar la legalidad que en cada momento considere, alegando que aún estamos en "emergencia sanitaria".  
En definitiva, será un Gobierno Legislador al que no le hará falta una mayoría parlamentaria para producir normas bajo el amparo de la pandemia interminable.  
¿Ha caído VOX en la cuenta?
¿Sabrá exponer al pueblo que el Estado de Derecho ha sido convertido en un Estado Gubernativo, principalmente, para impedir que VOX pueda bloquear en las Cámaras una Gran Coalición encubierta?


Coda: 
¿Seguirá Casado con su argumentario respecto a la necesidad de una Ley de Pandemias?
¿Se habrá enterado que el Gobierno Sánchez ya tiene la habilitación del Parlamento, gracias a la Ley 2/2021, de 29 de marzo; para dictar toda la normativa que considere oportuna al respecto, sin necesidad de ninguna Ley?  


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viernes, 24 de diciembre de 2021

Otro Cuento de Navidad

 

Para mi madre, que tanto le gustan. 


Érase una vez un tiempo oscuro donde en un pequeño territorio había una poderosa chica lista que formaba parte de un sanedrín de papafritas.  

La chica lista no lo era tanto por su talento natural, sino por su atinado juicio a la hora de escoger como consejeros a "genios invisibles" buenos. 

Los tiempos eran tan oscuros que el simple hecho de que una chica lista con poder eligiese un asesor bueno constituyó un milagro, un milagro de Navidad. Ojalá les guste.

El sanedrín de estúpidos había recibido órdenes precisas en otoño: todos los habitantes de los lugares que integraban el Gran Espacio debían pasar encerrados las fiestas cristianas de Fin de Año. Enfermos o no, vacunados o no. En casa a cal y canto.

Nadie tendría que decir ni mu porque los mandamás se encargaron de garantizar que la despensa de la grey estuviese llena, pues una alta inflación y amenazas de colapso en los suministros provocaron que el pueblo, temeroso antes de los políticos que de Dios, hiciese acopio de víveres y fruslerías durante los meses previos.

"¡Encerradlos pues!", -fue el mandato que recibieron los distintos sanedrines locales-.

"¿Y cómo le explico esto a la gente?" -meditaba la chica lista durante semanas, sin encontrar la fórmula-. 

"¿Cómo lo hago sin hacerlo"?

Pensaba que quizás la riqueza amasada por los jefes durante casi dos años les hiciese abandonar en el último momento la idea del cierre por empacho de opulencia.   

Pero el presidente del sanedrín, el único que estaba en contacto con los de los billetes, acabó con sus esperanzas cuando, ya con los farolillos en las calles, le recordó su sometimiento, como él, al principio de obediencia debida.

Cuando peor pintaba, y como ocurre en todos los cuentos de Navidad, del cielo llegó un ángel, en este caso en forma de consejero, para decirle a la chica lista algo que de primeras no entendió:

"La respuesta está en los autotest".

"¿Cómo?".

"Sí. Compre millones de autotest (son muy baratos) repártalos entre el gentío y ellos solos se encerrarán".

"Continúo sin comprenderlo. Si el resultado de las pruebas es negativo, ¿por qué aceptarán confinarse?"

"Confíe en los milagros. Ya verá como casi todos saldrán positivos. Y si el resultado del autotest les dice que están malitos, aunque no tengan síntomas de enfermedad, ellos solos se recluirán".

"¿Ud cree que prácticamente todos serán positivos aunque la mayoría de los ciudadanos estén como unas castañuelas y vacunados?"

"Pronto será Navidad, el tiempo de los milagros" -contestó entre risueño y piadoso el consejero-. "Sólo necesitamos ayudar un poco y que la gente tenga fe en los autotest, virtud que en estas fechas no faltará".

"Pues ud dirá".

"Lo primero es que los días previos a la distribución de los que a partir de ahora vamos a llamar "autotest de Navidad", no puede haber ni uno solo en los dispensarios. De esa forma conseguimos que el rebaño sólo utilice los test buenos, los nuestros, los "autotest de Navidad". Y además, tenemos que decirles que ante un resultado positivo no es necesario hacer una segunda prueba de confirmación, como se hace ahora, sino que la prueba es cien por cien concluyente y científica porque para eso son "autotest de Navidad", cuestión de fe.

"Señora, esto no se lo cuente a nadie del sanedrín, pues si lo hace, le copiarán y nos los quitarán de las manos. Permítales que continúen con sus cansinas medidas de coacción, propias de cazurros de tiempos remotos. Usted déjelo en manos del hechizo navideño".

La chica lista no necesitó preguntar más y se puso manos a la obra.  

El consejero acertó, pues los "autotest de Navidad" dieron tantos positivos que el pueblo no salió de sus casas para compartir la Nochebuena en familia por miedo a infectar a sus seres más queridos. También se enclaustraron los contactos habituales de los que se habían realizado el "test de Navidad" porque quizás ya estaban contagiados y no lo sabían.  

Los hospitales no colapsaron porque la cura prescrita era dulce y reconfortante, esto es, quedarse en los domicilios comiendo turrón, que para eso se había comprado antes de tiempo a precio de oro. 

Si a esto añadimos que los diagnosticados como positivos se encontraban bien y con sintomatología irrelevante, a pesar de que el autotest les llevase la contraria, ¿para qué iban a ir al centro de salud?

Tampoco se perdieron horas de trabajo porque la reclusión voluntaria duró el tiempo en que la gente estuvo de vacaciones, tiempo de Navidad.

El milagro de los "tests de Navidad" fue tal que incluso aquellos a los que el resultado les daba negativo también se encerraban, pues si la prueba ponía en evidencia que se encontraban pletóricos, ¿quién sabía si sólo era un bienestar momentáneo o falso? ¿quién les aseguraba que no estuvieran incubando el mal ya? 

Y así fue como una muchedumbre repleta de salud y vacunas (incluido el mocerío que renunció a la tradicional fiesta callejera del comienzo de las vacaciones de invierno) decidió autoinfligirse una cuarentena navideña a causa de unas pruebas diagnósticas, pues quién iba a saber más de su estado de salud, ¿ellos o los regalados "autotest de Navidad"?

No obstante, a la aclamada chica lista que consiguió que sus paisanos se confinaran de manera voluntaria, sin aplicar ni una sola medida restrictiva en sus dominios porque lo apostó todo al prodigio de las Pascuas en forma de autotest, le quedaba un resquemor, pues entendía que más que un "genio invisible" bueno, su asesor no pasaba de ser un calvo de la Navidad liberalio, categoría ésta más propia del taimado que del bondadoso. 

"Realmente, tampoco se puede pedir demasiado a la Navidad" -fue el cínico consuelo que encontró la satisfecha y poderosa chica lista del sanedrín colmado de papafritas de un pequeño lugar en un tiempo oscuro, por no decir negro, la Navidad 2021-.


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martes, 7 de diciembre de 2021

La Unión Europea, un imperio antipolítico I


¿Por qué la Unión Europea (UE) amenaza a Hungría y Polonia con no entregarles los llamados "fondos de recuperación" si no cumplen con el Estado de Derecho (?) mientras la misma UE se muestra incapaz de defender la frontera polaca de los embates de Bielorrusia utilizando emigrantes como fuerza de choque para desestabilizar la Unión?

¿Fuerte con los de dentro y débil con los de fuera?

Sí, pero por qué.

Vamos a intentar explicarlo.  

 

El primer imperio sin enemigos

 

La Unión Europea no tiene fuerza ni voluntad para contener al enemigo exterior porque repudia el concepto de enemistad. Y sin enemigo. 

Que los burócratas comunitarios no defiendan a Polonia no tiene otra explicación que la incapacidad para definir al enemigo. Poco más hay que decir al respecto, pues sin enemigo con quién vas a enfrentar.

Su ineptitud para designar enemigo es la prueba del nueve del "momento nihilista" europeo, esto es, dado que no hay frenos ni límites, pueden llegar un millón de sirios a Alemania, o Polonia puede impedir que unos miles atraviesen su frontera. Todo vale. Todo da igual.

¿Y por qué la Unión Europea no puede o no sabe elegir enemigo?

Porque iría en contra de su naturaleza y de sus principios fundacionales, que no son otros que la integración económica como forma de superar las relaciones amigo-enemigo.

Convendría no olvidar que la Unión Europea no es otra cosa que una CECA (Comunidad Económica del Carbón y del Acero) mil veces ampliada.

Podríamos verter más líneas sobre el asunto y no avanzaríamos un milímetro: la Unión Europea no defiende sus fronteras porque es el primer imperio sin enemigos, el primer imperio antipolítico.


Ahora bien, el repudio del concepto de enemistad no supone la eliminación de conflictos, ¿pues acaso no nos han elegido como sus "hostis" Marruecos o Turquía aunque nos tapemos los ojos para no reconocerlo?

Frente a éstos enemigos la UE utiliza dos procedimientos: pagarles ingentes cantidades de dinero (la enésima prueba de que se trata de una organización económica, no política) y delegar la contención física en cada uno de los Estados miembros que tengan la voluntad de repelerlos. España carece de esa pulsión porque padecemos de galbana.

Pero si los países centroeuropeos quieren defenderse de vecinos hostiles, la Unión no lo va a impedir por el mismo motivo que aducíamos más arriba: porque la UE sigue a pies juntillas el famoso consejo de  Franco, "no se meta en política".  


El conflicto interior como "guerra justa"


Llegados hasta aquí nos queda por entender en qué consiste el enfrentamiento con los propios, el conflicto interior, ahora con Polonia y Hungría, y hace unos años con Grecia. Y para ello también tenemos que recurrir a los orígenes de la Unión.

La CECA se creó en el año 1952 precisamente para evitar otra Segunda Guerra Mundial, un conflicto desencadenado por Estados europeos que finalizada la contienda seguían siendo hostiles.

El remedio que se les ocurrió a los líderes fue fagocitar la enemistad mediante la integración económica y el rechazo de la política al establecer como procedimiento para la toma de decisiones la unanimidad.

Aunque sea un asunto olvidado, si alguna vez se recuperase la regla de la mayoría para aprobar las cuestiones esenciales en la Unión, volvería la política y con ella la enemistad porque ésta organización no constituye todavía una unidad política en el sentido de compartir creencias comunes. 

La exigencia de unanimidad como prueba de desconfianza de que haya unos principios compartidos, así lo acredita.

Pero aun así, el Gran Espacio de libre comercio en que se ha convertido la UE, donde apenas se pueden tomar decisiones políticas al tener que adoptarlas por la casi imposible totalidad, aloja en su interior nítidos focos de lucha, no contra otros Estados, sino contra el Gobierno de la Unión.

El programa que motivó la constitución de órganos económicos trasnacionales en Europa destinado a fundir las enemistades entre Estados, ha triunfado hasta el punto de arrebatar la práctica totalidad de la política económica a los Gobiernos de los países miembros.

La Unión Europea es lo que en términos de Maurice Hauriou podemos denominar una "superlegalidad" que se impone por encima de las reglamentaciones nacionales.

El problema es que cuando la Unión abandona sus principios fundadores y la "superlegalidad" pretende abarcar más allá de cuestiones económicas, la política aparece y con ella el inevitable choque con los Estados que la integran.

¿Pero de qué naturaleza es el antagonismo entre el Gobierno de una organización supranacional y uno de sus miembros? ¿cómo es la lucha entre la Comisión Europea y los Estados que integran la Unión?

Se trata de un conflicto interno, es decir, de un conflicto civil. Pasamos del "hostis" público al "inimicus" privado. No nos encontramos ante una enemistad entre entidades distintas donde cada una reconoce el derecho de la otra a existir, sino de un combate donde las dos partes creen enarbolar la "justa causa" y el final sólo se puede producir mediante la rendición sin condiciones del bando perdedor.

Para ilustrar mi argumento traeré en el próximo artículo el conflicto jurídico, económico y político planteado entre la Unión y el dúo formado por Polonia y Hungría a cuenta de los llamados "fondos de recuperación" y el "mecanismo de condicionalidad", es decir, "esto son lentejas, si quieres las comes y si no, las dejas".   


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domingo, 14 de noviembre de 2021

Generación 21-21

 

Decía Maquiavelo que la fortuna era uno de los elementos condicionantes de la  política.

Pero dentro de su concepción pagana de la vida, D. Nicolás consideraba que la fortuna no era un destino inevitable porque la virtud podía reconducirla.

El documental "España, la primera globalización", dirigido por José Luis López-Linares, es un buen ejemplo de las enseñanzas del diplomático florentino.

Esa fortuna, a la que Sancho Panza calificaba como "borracha y antojadiza, y sobre todo ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba ni a quién ensalza", ha permitido que un tebeo de nula calidad conocido como "leyenda negra" domine la historiografía mundial acerca de la Historia Moderna de España hasta el punto de ser aceptada como cierta durante siglos por las élites patrias.

Sin embargo la virtud, ese conjunto de hábitos que inclinan el inestable estado de las cosas hacia el lado de lo bueno, lo bello y lo verdadero, decidió hacerse cargo de la fortuna  para crear "España, la primera globalización" y destruir la ridícula "leyenda negra" que nos oprime utilizando el corrosivo instrumento de la "razón sarcástica". 

Lo excepcional es que ahora la fortuna recompensa el giro que la virtud ha provocado en su impredecible trayectoria, dando lugar a lo que llamo el nacimiento de la "Generación 21-21", la afortunada consecuencia del histórico documental del año 21 del siglo XXI.

Siguiendo las enseñanzas de Pierre Bourdieu en "Las reglas del arte", podemos decir que José Luis López Linares con "España, la primera globalización", además de ser el sujeto de su propia obra contribuye a que se produzca una generación.   

Habrá tiempo para explicar el "campo cultural" marcado por la empresa de López Linares.

Baste decir que como cualquier movimiento surge como vanguardia, es decir, como opuesto a las posiciones dominantes en el ámbito cultural definido por el Estado. De hecho surge de la iniciativa privada con un residual apoyo de una Comunidad Autónoma. 

El planteamiento a contracorriente de la empresa hace que tenga lugar una inicial acumulación de capital simbólico para crear el principal valor: el "ethos" del movimiento cultural que se podría resumir en la recuperación de lo reprimido, esto es, la Hispanidad como forma política civilizadora.

Así, en la obra de López Linares se agrupan historiadores, pero también economistas, filósofos, literatos, clérigos y políticos que superan en aras del interés superior de generar valor, la dicotomía derecha-izquierda.

En este sentido, que la izquierda no oficial se apropie del discurso de la derecha sobre la legitimidad histórica de la Nación española (y contra el Estado que se regocija en reproducir el tebeo de la "leyenda negra") es uno de esos desplazamientos de la fortuna que la virtud del tres veces Premio Goya no ha desaprovechado.

Y por si lo anterior no fuera suficiente, López Linares blinda su campo con autores de las dos orillas hispanas, rescatando de su espléndido aislamiento rosarino al partisano cultural Marcelo Gullo.

El paso del tiempo, los prejuicios ideológicos y el inevitable reparto del valor creado hará surgir los egos y la fragmentación de los intereses hoy coincidentes.

No importa. La "Generación 21-21" ya ha sido constituida y perdurará porque más allá de las posiciones individuales y del mismo documental, el nuevo "campo cultural" está producido.

Para terminar de presentar ésta generación de la que, paradójicamente, el promotor López Linares no pudo tomar conciencia ni siquiera cuando finalizó su película, nada mejor que transcribir la letra de una preciosa folía que aparece en el film y que recoge a las mil maravillas el espíritu generacional:


 "Ahora sí que están unidos el nuevo y el viejo mundo

 y sólo están divididos por un viejo mar profundo"


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