lunes, 4 de octubre de 2021

¿Leyenda Negra? ¡Mis ovarios treinta y tres!

 

Después de acudir al preestreno de "España, la primera globalización", dirigido por José Luis López-Linares, dos evidencias me asaltaron: el documental liquida la Leyenda Negra antiespañola y ha nacido una estrella.

Como obra cinematográfica la empresa resulta de una sobresaliente belleza estética: los cálidos colores de la fotografía, la emocionante música, la sucesión de mapas, monumentos, pinturas... convierten los cien minutos del metraje en un gozo para los sentidos.

El guion del propio López-Linares acumula todos los datos económicos, dinásticos, navales y geoestratégicos para entender la gesta desde la máxima objetividad posible cuando de analizar un hecho histórico se trata.

La película debiera convertirse en herramienta didáctica imprescindible para que nuestros estudiantes pudieran entender la España y el mundo de la Edad Moderna.

Por eso aconsejo a los padres que lean este artículo que lleven a los menores de la casa al cine antes de que el documental sea retirado de la cartelera, y que les preparen para disfrutar del visionado enseñándoles previamente un globo terráqueo a fin de que puedan comprender cómo los españoles, partiendo de la península ibérica, alcanzaron América y llegaron a las Filipinas para encontrarse con los chinos que anhelaban la plata que nuestros ancestros portaban desde las Indias.

Por el documental de López-Linares pasan todo tipo de expertos para demostrar la singularidad del descubrimiento de América y exponer con rigor distintos aspectos de la epopeya.

Españoles, mexicanos, colombianos, pero también belgas y holandeses, van desgranando sus conocimientos sobre la incontrovertible hazaña.

No obstante, hay una participante que aparece discreta al inicio de la película hasta hacerse protagonista absoluta casi sin querer: Elvira Roca Barea.

Si el hermoso libro de Julián Marías "España inteligible" fue subtitulado con la orteguiana forma de "razón histórica de las Españas", la profesora malagueña  convierte en fosfatina la Leyenda Negra por el innovador método de la "razón sarcástica".  

Nadie que escuche a Roca Barea en el film podrá salir con otra opinión sobre la Leyenda Negra que no sea la de que fue, es y será un mal tebeo, un chafarrinón.

De una forma sutil, pero sin ningún género de duda, la historiadora se mofa de toda la élite política e intelectual, nacional e internacional, pues la Leyenda Negra es un cuento de origen extranjero de baja estofa que siempre dispuso de una correosa quinta columna en las altas instancias de nuestro Estado.

Me atrevería a decir que Roca Barea es la actriz ilustrada que derriba la hegemonía cultural de la Leyenda Negra a fuerza de datos y sátira, esto es, "razón sarcástica".

Me hizo recordar a Gena Rowlands en "Otra mujer" de Woody Allen, donde aquélla escucha las conversaciones que tienen lugar en la consulta de un psiquiatra para luego reflexionar sobre la locura de su propio mundo.

Roca Barea recupera el secular diálogo lastimero de nuestra clase dirigente abducida por el mito de la Leyenda Negra, y lo pasa por el tamiz de sus conocimientos históricos para primero desmentirlo, y después caricaturizar a los pacientes psicoanalizados: esas élites españolas que han vivido durante siglos con y de su complejo de inferioridad.

La película podría haber sido subtitulada con un casticismo del tipo "¿Leyenda Negra? ¡Mis ovarios treinta y tres!" en honor a las mujeres (además de la estrella Roca Barea, imposible olvidar a las magníficas Carmen Iglesias o Adelaida Sagarra, entre otras) que intervienen para mostrar la falacia creada por los partidarios de los Orange hace cinco siglos.

Para terminar sólo incidir en la voluntad descriptiva del director, que otorga sin prejuicios su papel en la epopeya a todos los que tuvieron trascendencia en la misma, reconociendo que fue una empresa público-privada. Desde los reyes hasta el clero, sin olvidar a los empresarios, a los conquistadores y a los españoles de a pie que les acompañaron en la aventura, todos quedan retratados como hombres y no como ángeles o demonios.

Si bien es cierto que expandir la Cristiandad era el título que amparaba la expansión territorial, el documental de López-Linares no entra en los fundamentos teológicos que podrían estar en la base de una legislación protectora o igualitaria para la población autóctona, y que explicarían el elemento diferencial de la empresa española en relación con la colonización anglosajona de raíz luterana o calvinista.

Acudan al cine a partir del 15 de octubre a ver este maravilloso trabajo de pedagogía histórica.

No se arrepentirán.


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martes, 7 de septiembre de 2021

Del "Irangate" al "Talibiden": dos formas de guerra sucia por delegación


Para David por su amistad.


        El impotente ejército tecnológico             

¿Qué puede hacer el mejor ejército del mundo para actuar cuando su ciudadanía o sus políticos le impiden que lo haga?

Lo que ha hecho el ventrílocuo de Biden en Afganistán.

Pero antes de entrar al teatro de operaciones sigamos un momento con las musas. 

¿Para qué serviría un improbable Ejército europeo si no tuviera voluntad de defender sus fronteras de la inmigración ilegal?

¿Para qué quiere Israel su moderna aviación que podría eliminar Gaza en pocos días, si está atado de pies y manos para hacerlo, y sólo puede limitarse a neutralizar los miles de cohetes que le envían sus vecinos?

¿Para qué le sirve a EE.UU. su absoluta supremacía militar si no puede utilizarla en Venezuela, Cuba o Afganistán?

Este arduo problema de los ejércitos estatales le intuyó con nitidez Carl Schmitt y lo expuso en dos conferencias dictadas en España en el año 1962, que le sirvieron para publicar un libro imprescindible para entender las guerras híbridas de los siglos XX y XXI: "Teoría del partisano. Acotación al concepto de lo político".

Para resumirles su contenido baste con indicar que en términos mortíferos es más eficaz un fanático armado con un cuchillo (o con un camión) que esté decidido a inmolarse (el partisano o terrorista) que el ejército mejor pertrechado, pero sin voluntad política de atacar.   

El dilema que el "partisanismo" le planteó a los Ejércitos nacionales se solucionó en primera instancia con la creación del "contrapartisanismo", esto es, un ejército irregular.

Recordemos las palabras del general francés Raoul Salan, fundador de la organización criminal OAS creada para combatir con tácticas terroristas al terror de los argelinos independentistas del FLN: "la OAS no es una organización política, sino un verdadero ejército".

Como resultó obvio, la regularidad de los Estados era incompatible, tanto moral como políticamente, con la actividad de grupos armados paraestatales. Por tanto, la OAS fue desmantelada.

El problema es que la superioridad militar del Ejército francés no le impidió perder Argelia.

 

La guerra sucia por delegación: el caso "Irangate"

Ante la evidencia de que los Estados de Derecho no ganan guerras a combatientes irregulares y que sus Ejércitos no pueden contar con apéndices terroristas, la guerra sucia de los Estados se tuvo que perfeccionar, o más exactamente, delegar.

EE.UU., como titular del mejor Ejército del planeta que vio su prestigio degradado porque no pudo utilizar la fuerza necesaria para aplastar a los partisanos del Vietcong, aprendió la lección y ha sido el país más avanzado en técnicas de guerra sucia delegada.  

El caso Irán-Contra, "Irangate", pretendió ser su más sofisticada innovación y terminó siendo un terrible chafarrinón.

A mediados de los años ochenta del siglo pasado, bajo la administración de Reagan, se permitió la venta de armas a Irán, país sobre el que precisamente existía un embargo de armas; con la finalidad de utilizar los ingresos procedentes de ese negocio para financiar a la "Contra" nicaragüense que luchaba contra los sandinistas.

Dado que el Ejército norteamericano no podía invadir Nicaragua ni crear una fuerza irregular de americanos, endosó el trabajo a nicaragüenses a los que dotó de los medios militares necesarios mediante un ilegal entramado financiero.

No salió bien porque el complejo plan fue dirigido por el teniente coronel del cuerpo de marines, Oliver North, que a la postre fue el que desveló el asunto ante el Congreso de los Estados Unidos para evitar ingresar en prisión.

El descubrimiento del caso "Irangate", un procedimiento de guerra sucia por delegación (la venta de armas a Irán y la ayuda a la "Contra" para luchar contra los sandinistas habían sido prohibidas por el Senado americano) demostró que las irregularidades por causas bélicas, aunque se consideren necesarias, son cada vez más difíciles en los Estados democráticos.

 

Afganistán: el caso "Talibiden"

Precisamente por ello la cuestión seguía siendo ¿cómo mejorar la guerra sucia por delegación para hacer frente a las guerras híbridas o irregulares que ponen en práctica las organizaciones del crimen internacional o los Estados que las apoyan, y que los Estados democráticos no pueden, quieren, ni saben enfrentar?

Me permito decir que la última respuesta que han encontrado los estrategas a este dilema se llama Afganistán, agosto 2021. El caso "Talibiden".

Imagino que con un presidente gagá, el control de la política exterior USA lo tiene la CIA, y en los terrenos del talibán encontró el campo abonado para el sueño de la perfecta guerra sucia delegada: un arsenal militar de primer nivel sobre el terreno, un grupo combatiente irreductible con el que mantienen relaciones desde que la antigua URSS invadió el país en 1980, y una situación geoestratégica perfecta para que ese grupo irregular con voluntad de matar para imponer su poder, fustigue a enemigos comunes como Rusia o China.

Ante ese escenario ¿de qué manera pertrechar al talibán cuando ha sido declarado organización terrorista por los EE.UU.?

Pues por el sencillo método de salir corriendo del país abandonando los pertrechos.

Es obvio que el talibán no sabrá utilizar gran parte del sofisticado material del Ejército americano (o sí) y que a medio plazo tendrá un problema de reposición, pero para desestabilizar la ruta de la seda china o antiguas repúblicas soviéticas como Uzbekistán, el talibán tiene de sobra con lo "donado" por los marines en su huida.

No creo que haya otra oportunidad para una acción de guerra sucia más eficaz, por absolutamente opaca, que esta.

La fuerza que combatiría a favor de los EE.UU. por delegación ha sido el enemigo hasta ayer. Por tanto, rusos o chinos no podrán argumentar que el talibán que les hostiga es el aliado yanki.

Y con la donación del arsenal provocada por su veloz retirada ya no tienen que inventar ninguna ilegalidad que haga posible la compleja logística de equipar a un grupo extranjero irregular.

Como decíamos al principio, el poderoso arsenal del ejército de Estados Unidos sólo puede ser utilizado por no estadounidenses porque la voluntad bélica norteamericana está neutralizada por causas políticas y morales.

Ni siquiera el talento político de Carl Schmitt pudo imaginar que el Estado hiperarmado e inoperante, podría contrarrestar a sus enemigos aliándose con los grupos más feroces para que éstos luchen por delegación con armamento donado por el Estado que formalmente es su enemigo.   

Es normal que el presidente chino Xi Jinping quiera llevarse bien con el talibán.

Se malicia que con quien trata es con el ejército irregular de los EE.UU. para el Oriente Medio.

Si Carl Schmitt escribió la "Teoría del partisano. Acotación al concepto de lo político", queda pendiente de que alguien escriba la "Teoría del mercenario. Acotación al concepto del partisano".

Podría empezar así: "érase una vez un mundo donde generar dinero sucio sin ser descubierto era casi imposible, y puesto que sin dinero B es inviable financiar guerras ilegales; la solución que encontró un Estado rendido para poner en marcha su ejército tecnológico fue aprovechar que había invadido un país y lo había llenado de armas con la excusa de luchar contra el terrorismo, para huir y dejar el arsenal bajo el control de las fuerzas irregulares que demostraron mayor disposición a la guerra, con el acuerdo previo de que sólo debían utilizar el armamento contra...".    

 

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sábado, 21 de agosto de 2021

Vacunita, discriminación positiva y África

 

En los primeros días de agosto se impone en Francia el pasaporte covid, sin el cual no puedes entrar en restaurantes o lugares de ocio, pero tampoco en determinados centros comerciales de "zonas de riesgo".

Parece haber más peligro en los bares o centros comerciales que en los tristemente famosos "banlieues" o suburbios de las principales ciudades del país, en los cuales el riesgo de ser objeto de un delito violento es creciente, pero la entrada es libre tanto para los victimarios como para las víctimas.  

El motivo oficial de la exclusión por causas sanitarias no es otro que el bien del pueblo, incluso de los que no se vacunan, porque sin la coacción estatal parece haber demasiadas resistencias a la inoculación, y los no vacunados pueden infectarse e infectar al resto de la población.  

Cuando con porcentajes superiores al 50% de la población vacunada la pandemia sigue sin estar controlada, cabe argumentar, al menos, otro motivo no oficial para el certificado sanitario: que los pinchados empiecen a protestar porque la vacuna no pasa de "vacunita".

Si hay que seguir vacunando porque la pandemia no estará controlada hasta que se inmunice el 100% de la población, la gente que ya ha sido dos veces inoculada puede pensar para qué se han vacunado si hasta que el 100% de los compatriotas no lo esté, el riesgo para la salud es idéntico que al principio y debemos cumplir los mismos protocolos de aislamiento social impuestos desde el primer día que se declaró.

Además, se preguntarían qué pasará si no se llega al objetivo de "vacunación cien" o qué garantías existen de que llegado ese momento ideal de todos inoculados, no habrá más infectados, hospitalizados y muertos.

En definitiva, los vacunados que después de meses de ser pinchados siguen llevando la misma vida que antes de serlo y la misma vida que los no inoculados, se interrogarían sobre el porqué y el para qué de su vacunación.

¿Cómo evitar que los vacunados se quejen y protesten?

Imponiendo el pasaporte covid, que no deja de ser la culminación de la políticamente correcta "discriminación positiva": si estás vacunado tienes más derechos.  

El pasaporte sanitario es la perfecta maniobra de distracción, pues desplaza el debate desde la eventual inefectividad de la vacuna que obligaría a sucesivas dosis a toda la población, a otro consistente en que si no te vacunas no puedes acudir a lugares de esparcimiento,  trabajar o incluso comprar comida libremente.

Sin pasaporte covid, pero con vacunados reinfectados y mascarillas obligatorias para todos, los ya inoculados pondrían el grito en el cielo y los no vacunados se opondrían a serlo.

Por contra ¿alguien cree que si la vacunación provocase una inmunización suficiente como para no necesitar mascarillas o no tener que cuidar la distancia social, la resistencia a las vacunas covid sería relevante?  

Si las vacunas fueran eficaces no se hubiera necesitado el visado estigma.

Por tanto, el certificado sanitario tiene como objetivo proteger a la gente ¡quién podría dudar de nuestros gobernantes! pero también asegurar la continuidad del programa de vacunación otorgando privilegios a los vacunados para casi nada o para demasiado poco.

Puestos a lanzar hipótesis me atrevo con una última.

Los Estados occidentales no pueden vacunar al 100% de sus ciudadanos, y no tanto por las complicaciones logísticas o jurídicas, sino por el hecho de que el objetivo de "covid cero"  es una apuesta imposible con un riesgo altísimo para los políticos pues ¿qué pasaría si después de haber inoculado de manera forzosa a toda la población siguiese habiendo infectados o muertos?

Entonces, ¿cuánto tiempo estará en vigor el "apartheid" por la salud si no pueden ni quieren inmunizar a todos?

Me atrevo a decir que hasta que no se pinche de forma masiva a la población de África (último  continente sin vacunar) habrá certificado sanitario, por muchas protestas ciudadanas que genere en Occidente, pues sólo la "discriminación positiva" a favor de los inoculados puede salvar del fracaso sanitario y comercial a la "vacunita" covid que ya se reconoce que no supone el fin de la pandemia.

En definitiva, hasta fines de 2022 que no estará vacunada la mitad, al menos, de África habrá oficialmente pandemia, y por tanto, visado covidiano.

Ya lo dijo el oráculo Bill Gates, pues él habla de esto porque sabe.


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sábado, 19 de junio de 2021

Sobre neutralidad regia e indultos


La polémica sobre los indultos a los políticos secesionistas catalanes condenados por sedición ha provocado un debate paralelo a raíz de unas palabras de la presidente madrileña Isabel Díaz Ayuso: ¿debe el Rey firmar el Real Decreto que los decida?

Casado, gran humorista de Estado, quiso zanjar el debate con una astracanada que asumieron como propia el resto de los partidos que se dicen constitucionalistas: los indultos sólo comprometen a Sánchez, no al Rey.

Parece que ignoran el artículo 62 i) de la Constitución que declara que corresponde al Rey ejercer el derecho de gracia, con arreglo a la ley.

Más allá del debate jurídico, siguiendo el argumento de Casado y su corte, si Sánchez acordase con los secesionistas un referéndum en Cataluña (vinculante o no) sobre la división de España, sería éste un tema que sólo comprometería a Sánchez, pues el Rey no tendría otro papel que hacerse el "seppuku" con el innovador método de firmar el Decreto de convocatoria de una consulta por la secesión del país.

 

                Neutralidad no significa sumisión


Que Sánchez y los racistas catalanes quieran neutralizar políticamente al Rey en su beneficio, va de suyo, pero que los defensores de la Corona contribuyan a la neutralización resulta ridículo porque reducen a Felipe VI a menor de edad, esto es, un cero a la izquierda totalmente prescindible en tanto incapaz de tomar ninguna decisión, ni siquiera sobre la continuidad de la Nación.

La neutralidad no es sinónimo de inacción, pues exige un constante ejercicio de arbitraje que garantice el equilibrio entre los poderes del Estado cuando uno de ellos no respeta al resto.

Confundir neutralidad con tancredismo cuando se pretenden conceder indultos a reos de sedición contra el criterio del Tribunal sentenciador, demostraría que la Corona entiende que su función constitucional consiste en dar la razón al más fuerte.  

La oposición toda, desde C´s a VOX, pasando por el partido del humorista de Estado; no entiende que el problema no son los indultos, porque después de éstos vendrá la imposición del Estatuto ya declarado por el TC inconstitucional, y finalmente el referéndum en Cataluña por la secesión (recordemos que corresponde a Su Majestad  convocar el referéndum en los casos previstos en la Constitución, art. 62 c)

Y el Rey, según los monárquicos, tendrá que decir sí o sí, según sus argumentos neutralistas.  

 

A la neutralidad le sigue la guillotina: el caso de Luis XVI

 

Para entender lo que significaría esa aquiescencia regia a la disolución nacional tenemos que traer a colación al guillotinado Luis XVI y los sucesos del 5 y 6 de octubre de 1789, a resulta de los cuales el monarca fue obligado a trasladarse desde Versalles a París por una turbamulta.

Luego de aquellas fechas Luis XVI siguió siendo Rey de una manera tan deshonrosa que hoy todavía llama la atención su indigno comportamiento, pues no sólo firmó, a pesar de su desacuerdo, la Constitución civil del clero, sino que incluso aceptó la Carta Magna de 1791 que reducía su papel al de simple palafrenero de la Asamblea Nacional.

¿Para qué los Marat y compañía mantuvieron al Rey francés en el trono, a pesar de las constantes humillaciones, y finalmente le liquidaron cuando dejó de servirles?

No revelo nada nuevo si digo que el motivo fue encubrir con el manto real la responsabilidad de los males que los políticos revolucionarios provocaban a los ciudadanos, hasta el punto de que cuando necesitaron usar la fuerza contra el pueblo era el monarca quien firmaba los decretos.

Se trataba de hacerle culpable último de las órdenes decididas por otros en contra de su voluntad.

Oyendo a los voceros del Gobierno diciendo que el Rey tiene que firmar los indultos, resulta obvio que  Sánchez reserva a Felipe VI el mismo encargo que los revolucionarios franceses a Luis XVI: hasta que ya no les sea útil y decidan, no ya decapitarle, sino simplemente mandarle al exilio; le obligarán a aceptar leyes y resoluciones con las que estará disconforme porque suponen un jaque mate a la integridad territorial de su Reino, pero de las que será responsable si las sanciona. 

El ejemplo de Luis XVI nos demuestra que la neutralidad política siempre es una quimera, pues si el Rey no defiende a la Nación, pasará a convertirse en el "tonto útil" de los enemigos de la misma, ¿pues acaso podemos ignorar que Sánchez presumirá de que los indultos fueron avalados por Su Majestad?

 

Mientras haya un conflicto institucional el Rey no debería firmar los indultos


Llegados a este punto quizás se pregunten si el Rey tiene alguna alternativa.

En primer lugar, no creo que tragar carros y carretas sea la función de los reyes en las Monarquías contemporáneas cuando de secesión se trata, pues les recuerdo que el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia (art. 56.1 de la Constitución).

Hay precedentes que acreditan la oposición regia a los secesionistas catalanes.

El más conocido, su discurso a los españoles el 3 de octubre de 2017.

Pero hay otros. Recuerdo lo ocurrido en enero de 2016 cuando Felipe VI rechazó recibir a la indepe Carmen Forcadell, a la sazón Presidenta del Parlamento de Cataluña, para que ésta le comunicase la investidura de Puigdemont como Presidente de la Generalitat.

Si el monarca no quiso ni siquiera ver a la diputada catalana que venía a informarle de un hecho tan menor como el nombramiento de Puigdemont como Honorable, ¿por qué tiene que conceder indultos a tipos que han cometido delitos de lesa patria y que tienen declarado que "volverán a hacerlo"?

No obstante, más allá de los gestos que suponen un discurso o un acto inamistoso, el Rey tendría amparo constitucional si se negase a consentir cualquier indulto que someta a su consideración el Gobierno Sánchez respecto a los secesionistas.

La clave reside en el informe negativo del Tribunal Supremo.

El derecho de gracia deroga la exclusividad de la jurisdicción que el artículo 117 de la Constitución atribuye en exclusiva a jueces y magistrados, concediéndoles la función de juzgar y de "hacer ejecutar lo juzgado".

Precisamente por la excepcionalidad de los indultos en cuanto suponen una intromisión del Poder Ejecutivo en el Judicial, la norma reguladora establece que se necesita, sin carácter vinculante, el informe del Tribunal sentenciador sobre los méritos del penado para acceder al derecho de gracia.   

Dado que en el caso que nos ocupa el Tribunal Supremo se ha manifestado en contra del perdón, si el Gobierno lo concede habrá abierto un conflicto institucional por un asunto que afecta a la continuidad del Estado y cuyo arbitraje compete a la Corona (artículo 56.1 de la Constitución)

Es por ello que el Rey, con escrupuloso respeto a sus funciones constitucionales, tendría todo el derecho a no firmar el Real Decreto del Gobierno sobre los indultos a los sediciosos que presumen día sí y día también de atentar de nuevo contra la unidad nacional.

Su misión de moderar el funcionamiento regular de los órganos del Estado, le permitiría tomar la decisión de devolver el Real Decreto al Gobierno hasta que el mismo tenga el visto bueno del Tribunal Supremo (órgano jurisdiccional superior, art. 123.1 de la Carta Magna)  que se encargó de juzgar a los líderes de la sedición precisamente por la gravedad de los delitos cometidos.

El Rey, lejos de lo que manifiestan los correveidiles gubernamentales, si firma los indultos no mantendrá su neutralidad, sino que desequilibrará el conflicto institucional entre el Gobierno y el Tribunal Supremo a favor del Poder Ejecutivo. 

En suma, la Corona debe ser consciente que si  firma los indultos amparándose en la neutralidad entendida como seguidismo a lo que decida el Gobierno, no tendrá luego fundamentos jurídicos ni políticos para oponerse al referéndum secesionista que negocian Sánchez y los indepes.

O arbitra el conflicto entre el Gobierno y el Tribunal Supremo ahora, o calla para siempre.  


@elunicparaiso


sábado, 8 de mayo de 2021

Joker deja la política para liderar "Acción Mutante"

  

De Iglesias siempre me llamó la atención, más que sus discursos o sus tácticas políticas leninistas, su estética.

Los zapatones y las americanas dos tallas más grandes que utilizaba en los solemnes actos oficiales me provocaban el mismo desazón que cuando vi en el cine al Joker interpretado por Joaquin Phoenix.

Contemplando su disfraz lúgubre perfectamente preparado para las grandes ocasiones, entendí que la relación entre él y Sánchez no estaba basada en la sintonía política, ni siquiera en la conveniencia mutua, sino en el pánico, en el puro miedo: Sánchez quería ser amigo de Iglesias porque sabe que éste presume de ser el Joker. 

Es cierto que la clase política considera que es su "tonto útil", un advenedizo al que jamás admitirán en el festín partidocrático más que como un actor secundario.

Nunca pasó de ser considerado un pesado, un "cuñao", el "chivo expiatorio" (Iglesias, dixit) al que endilgar cualquier fracaso.

Pero él lo sabe y se ríe de los compañeros de profesión que le desprecian por mera incompatibilidad de estilo porque él tiene el elemento diferencial: "Acción Mutante".

Iglesias acaudilla a toda la colección de malos imaginables, desde Echenique, a un abogado de las FARC colombianas, pasando por el indispensable productor audiovisual (sin televisión no hay revolución) e incluso al Presidente del "Consejo por la República", esto es, a "Quimicefa" Puigdemont.

¿Creen ustedes que se han librado de él?

Al contrario, porque ahora tienen dos por el precio de uno: el Joker más "Acción Mutante".

Es lógico que Sánchez no duerma por las noches.

El Joker cañí, a la altura de abril de 2021 ya intuía que con un horizonte penal para él y su partido bastante oscuro, y habiendo asumido que su agenda política no iba a avanzar ni un ápice aunque él fuera vicepresidente (ni República ni siquiera derogación de la reforma laboral) decidió salir del Gobierno y pasar a la acción, "Acción Mutante", por supuesto.

La misma noche que fue pateado electoralmente por Isabel Díaz Ayuso lo proclamó "urbi et orbi": "en términos estatales auguro que estos resultados van a agudizar los problemas territoriales en España. Nunca Madrid había sido tan diferente del resto de España y nunca había sido tan diferente de otros territorios. Auguro que la deslealtad institucional de la Comunidad de Madrid hacia el Gobierno del Estado y hacia otra instituciones se va a intensificar".

Ahí tienen su declaración formal de guerra.

Como no podía ser de otra forma, justo tres días después de anunciar que se van a "agudizar los problemas territoriales en España", el portavoz en Cataluña del fugado "Quimicefa" Puigdemont anuncia que el empantanado proceso de formación de Gobierno en Cataluña ha quedado resuelto y que en días habrá Gobierno indepe puro para que pueda repetir el autogolpe de 2017, aunque Junqueras, que conoce tanto la cárcel como el plan urdido por el Joker y "Quimicefa", esté asustado, se tiente la ropa y medite la conveniencia de un proceso negociador con el Estado antes de encender la pira  (¿el salvador "factor Illa" qué opinará de todo esto?)

Quien no vea conexión entre la amenaza de Iglesias sobre "agudizar los problemas territoriales en España" y el inmediato acuerdo entre secesionistas catalanes que llevaba meses varado por obra y gracia del mismo Presidente del "Consell per la republica", que Dios le conserve la vista.

Iglesias es muchas cosas, y una de ellas es el "nacionalista extranjero" del Foro de Sao Paulo para España. Por eso no parará hasta ver arder el país de la misma manera que otros Joker prendieron la mecha ayer en Venezuela o EE.UU., y hoy lo replican en Chile o Colombia.

Cuenta con la bien entrenada "Acción Mutante", cuya alegre muchachada hizo exhibición de músculo en todo el país con la excusa del preso ya olvidado Pablo Hasél.

Además, el caudillo ya no está en el Gobierno, es decir, podrá tirar la piedra y esconder la mano. Podrá lanzar las llamas y no tendrá que salir del Congreso a requerir que se pare la violencia porque ya anunció que "dejo todos mis cargos, dejo la política entendida como política de partido, entendida como política institucional".

Por último, ya tiene lista su coartada. Nos contará que cuando él era vicepresidente los indepes estaban controlados y se comportaron con lealtad al Estado, pero ante la emergencia del dizque fascismo en Madrid era inevitable el desastre y él ya no puede hacer nada más que dar fe de que la paz ha terminado. "Ya os lo advertí", nos recriminará.

Un Joker quemará el país y cuando le pregunten por qué, responderá de la misma forma que el vizconde de Valmont a la sufriente marquesa de Merteuil en "Las amistades peligrosas" cuando ésta le inquiría por el motivo de tanta crueldad: "no puedo evitarlo".  

 

PD: Supongo que entenderán que el artículo no es más que una pieza de ficción y que cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia, pues no hace falta que les recuerde que el Estado de Derecho funciona a las mil maravillas y siempre vence a los golpistas. Sólo hace falta echar un vistazo al mundo.


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miércoles, 5 de mayo de 2021

El "juego del gallina" (no Ayuso) liquidará al "sanchismo"

 

Las elecciones regionales en la Comunidad de Madrid que acaba de ganar Isabel Díaz Ayuso rozando la mayoría absoluta son presentadas por el PP como un indicio de la inminente debacle del  "sanchismo".  

¿Será la derrota inapelable del candidato de Pedro Sánchez en Madrid el preludio de la caída del  PSOE como fuerza hegemónica en la izquierda española?

Viendo los números del 4-M (pero también los de las últimas elecciones regionales catalanas) parece que sí, pues la suma de los porcentajes de voto obtenidos en Madrid por los partidos defensores del Foro de Sao Paulo (7,21% el de Iglesias y 16,97% el de Errejón) superan ampliamente el resultado del partido socialista madrileño (16,85%)

¿Cuál sería la causa de que el PSOE haya sido sobrepasado por la izquierda?

Me atrevo a decir que Pedro Sánchez es víctima de la misma estrategia que liquidó a Rajoy, a Artur Mas o al Ciudadanos de Arrimadas, por referirnos sólo a víctimas políticas patrias.

Y esa estrategia que hace años anticipamos que acabaría con el PSOE y con C´s es el oscuro e ignorado "juego del gallina", esa macabra diversión consistente en ver quién de los pilotos en una carrera frena más tarde ante la inminencia del abismo. *

En los sistemas políticos basados en la competencia electoral la regla de oro es "el juego del gallina", esto es, el ganador real, el que lleva la iniciativa es el que ante la certeza del precipicio niega el riesgo, cierra los ojos a la realidad y se  comporta de manera cada vez más irresponsable.

En España, la iniciativa la llevan los partidos bolivarianos y secesionistas porque la dirigencia del Partido Socialista decidió desde la moción de censura al Gobierno de Rajoy que iba a "jugar al gallina" con ellos, porque aunque estén locos y utilicen la violencia, son muy democráticos y sobre todo antifascistas.

Los efectos ya son tangibles: Sánchez pierde su partida del dichoso juego con el siniestro "Más Madrid" porque el chiringuito de Errejón en verdad no se denomina "Más Madrid", sino "Más Socialista".

En estas condiciones ¿qué puede hacer un partido moderado con ambición de Gobierno ante el "juego del gallina" que le ofrece día tras día el pelotón suicida?

¿Disputar la partida siendo cada vez más imprudente o perderla de antemano con candidatos sosos?

La alternativa para neutralizar el "juego del gallina" desde el centro reside en rechazar jugarlo; pues lo contrario, esto es, la alianza del PSOE con los secesionistas y los “nacionalistas extranjeros” de "Más Madrid" y "Unidas Podemos" ha supuesto una cadena de cesiones donde las recientes elecciones madrileñas (pero reitero que también las catalanas) ya nos indican quién gana y cómo terminan.

Aun conservando el Poder, el PSOE de Sánchez lleva años perdiendo; pues decidió renunciar a sus principios moderados por exigencia de los intransigentes, a cambio de continuar en el Gobierno algún año más.  

Por una falta de comprensión del juego, el tándem Sánchez-Gabilondo se apresuró en plena campaña electoral a proclamar que aceptaría volver a "jugar al gallina" con Iglesias y Errejón, manteniendo la esperanza de que éstos les sostendrían.

El resultado a la vista está: la extrema izquierda ya supera en Madrid ampliamente al Partido Socialista en votos porque éste ha legitimado a los bolivarianos aceptando compartir Gobierno con ellos.

Para terminar este análisis apresurado debemos decir algo sobre la irrelevante decisión de Iglesias de abandonar la política, que parece haber puesto muy contentos a los "liberalios" que se echan las manos a la cabeza por lo mal que está el servicio.

Y hablo de irrelevancia porque aunque un muñeco se haya ido, el pelotón sigue aquí con nuevos muñecos dispuestos a que el juego continúe.  

Nuevos contrabandistas de chatarra ideológica para hacerse de oro a costa del pueblo, retomarán el "juego del gallina" siempre desde posiciones aún más absurdas que las que quedaron planteadas en la última partida, si el PSOE acepta seguir participando.

Con la victoria del "katejón" Ayuso conteniendo momentáneamente el desastre y la huida de uno de los admiradores de asesinos de masas, sólo se ha ganado tiempo.

Pero mientras el Partido Socialista de Sánchez siga uniendo su suerte a los sediciosos y bolivarianos que sólo quieren jugar la Liga “del gallina” no habrá paz ni libertad.

 

* Juego del gallina: Comprenderán al instante a lo que me refiero si recuerdan a James Dean en “Rebelde sin causa” celebrar con otro joven una carrera de coches en dirección al vacío de un acantilado. El motivo de la disputa era acreditar quién era el más valiente, y el ganador resultaba ser quien frenaba más tarde, el último que se arrojaba del coche justo al límite del precipicio. El que tomaba antes la prudente decisión de parar era el perdedor, "el gallina”.


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sábado, 6 de febrero de 2021

Corporaciones Políticas Criminales (CPC) dolarización y Franceschi

 

La masiva intervención de los Estados en la economía de los países está provocando en mucho de ellos la pobreza de sus poblaciones y el enriquecimiento de las élites políticas y de los "empresaurios" que viven de ellas.

El descontento social tiene raíces económicas, pero los problemas traen causa de los Estados que controlan tanto la regulación de las actividades privadas como gran parte del aparato productivo, incluyendo en éste a los funcionarios y a los trabajadores agrupados en sindicatos de Estado.

Por eso las protestas de los sectores populares que quedan fuera del reparto del pastel ya no se producen contra los patronos, sino contra los políticos, a los que se asocia como responsables de la ruina de empresas y particulares.  

No vamos a detallar los cientos de procedimientos estatales de depauperación.

Vamos a centrarnos en dos consecuencias vinculadas a sus políticas económicas que están en el origen de la nueva forma política que sustituye a los Estados fallidos del siglo XX: las Corporaciones Políticas Criminales (CPC).

La primera consecuencia es la destrucción de las monedas nacionales, cuyo poder adquisitivo se reduce día a día debido a la depreciación que sufren por la intensiva emisión ordenada a sus Bancos Centrales. La inflación liquida las monedas nacionales como instrumento de intercambio de bienes y servicios. A modo de ejemplo, piensen que una barra de pan puede valor hoy decenas de miles de pesos, pero mañana subirá de precio. 

La otra es la dolarización "de facto" de la economía. Dado que las monedas nacionales pierden su valor, los ciudadanos que pueden se lanzan en busca de otras que sí lo tengan, siendo el dólar la moneda mayoritariamente elegida.  

La desaparición de la moneda propia y la dolarización del sistema económico, forzada por el pueblo consciente de su servidumbre pero impotente, son las pruebas del nueve de los Estados fallidos, cuyas castas eligieron mudar en Corporaciones Políticas Criminales (CPC) antes que marcharse y desaparecer.

Pero en semejante contexto el problema para el pueblo radica en cómo adquirir dólares en una economía destruida donde la casta político-criminal es la única que puede conseguirlos con facilidad.

Las remesas de los que han huido del país y la participación en las actividades ilícitas controladas por la clase dirigente son las principales vías. 

También pueden ingresar dólares si aún mantienen un sector exportador de materias primas o atraen turistas. Pero parece obvio que las exportaciones serán fagocitadas tarde o temprano por el hampa político y que la inseguridad propia del crimen desincentive el interés por visitar estos lugares.

Además, el riesgo de contagiarse provocará que los Estados impongan "cordones sanitarios" a las Corporaciones Políticas Criminales (CPC) con lo cual quedarán al albur del crimen (narcotráfico, estraperlo...) como motor económico del territorio, pues sin posibilidad de cálculo económico y sin seguridad jurídica la creación de riqueza por medio de la producción de bienes y servicios resulta una quimera.

El retroceso de la civilización que supone pasar de los Estados a las CPC se puede comprobar en países como Venezuela o Argentina, curiosamente dirigidos por adalides de la "justicia social" y la "igualdad" (mis cojones treinta y tres) donde la patrimonialización por la oligarquía de los preciados dólares es la única ley.

Pero la política siempre se venga.

Y en el caso de las Corporaciones Políticas Criminales la venganza la trae la propia dolarización de la que pretenden beneficiarse en exclusiva: "¡dólares para todos!" será el fantasma que recorrerá los palacios gubernamentales de las CPC.

Un grito que desnuda por sí solo todo el relato propagandístico de los ladrones que buscan su impunidad en una ideología edificada dizque "para el pueblo", pero que el pueblo rechaza de plano, empezando por repudiar la propia moneda nacional y terminando por obligar a sus dirigentes a convertirse en delincuentes internacionales para rapiñar los dólares del considerado por ellos "satánico imperio USA".    

El político venezolano en el exilio Alberto Franceschi, ex-izquierdista, admirador de la obra histórica de la Hispanidad, de la Escuela de Gustavo Bueno y fiel seguidor de Antonio García Trevijano; pero sobre todas las cosas opositor tanto del régimen chavista como de la oposición (MUD) que lo sustenta, ha entendido la naturaleza de las CPC y ha lanzado un desafío que le otorga la victoria antes de empezar: el pueblo debe organizarse para pedir sus salarios en dólares.

Desde el más pequeño distrito, desde la empresa más sencilla, la reclamación unitaria que el movimiento político del señor Franceschi pretende liderar, consiste en que el pueblo exija a la casta criminal que todos sus ingresos sean pagados en dólares de los Estados Unidos de América. 

La reivindicación universal de la dolarización del sistema económico marcará el punto más alto de ilegitimidad de las Corporaciones Políticas Criminales (CPC) 

¿No presumen de democracia los líderes delincuentes?

Pues la democracia en sus CPC comienza y termina en la democratización de los dólares.

¿Qué opinará la ya dolarizada MUD?

¿Boicoteará la democratización del dólar?

No hay vuelta atrás. 

¡Enhorabuena, señor Franceschi!  


twitter: @elunicparaiso