sábado, 5 de marzo de 2022

II Guerra Civil Mundial: la Guerra Helada

 

Desde que Rusia invadió Ucrania, la UE declaró a Putin su enemigo y aseguró que su objetivo era liquidarle a él y a su régimen.

El método elegido consiste en aplicar sanciones que conduzcan al colapso de su actividad tanto económica como financiera, incluyendo el veto a sus exportaciones de gas y crudo (veremos) la congelación de todos los activos de Rusia en los países de la Unión y la limitación de las transferencias bancarias.

Por arte de birlibirloque la entidad antipolítica por antonomasia ha decidido tomar a Rusia como "hostis" y se ha transformado en un nuevo ángel exterminador, el Abadón que dice viene a liquidar a los enemigos de la humanidad.


Sanciones al Estado y criminalización de lo ruso


No obstante, de forma simultánea al castigo económico al agresor se ha producido una catarata de decisiones en apariencia inconexas con las sanciones, pues a primera vista no se intuye en qué pueden beneficiar al éxito del bloqueo.   

¿Qué vínculo hay entre que, a consecuencia de las sanciones, se haya cerrado la empresa que iba a suministrar gas natural a Alemania a través de un gasoducto directo con Rusia (Nord Stream 2) con el anuncio de universidades europeas de Bélgica, Francia y Chequia respecto a que van a comenzar a expulsar a estudiantes rusos?

¿Qué nexo une la solicitud conjunta de los demócratas y los republicanos a Biden para que impida la importación de gas ruso, y que Chequia haya reconocido que monitorea las redes para encontrar a usuarios que apoyan a Rusia para castigarlos con penas de prisión de hasta tres años o que se hayan censurado los medios de propaganda rusa en toda la UE?

¿Cuál es la relación que puede existir entre las declaraciones del ministro de Finanzas francés respecto a que van a hundir la economía rusa, presumiendo que el pueblo ruso también sufrirá las consecuencias; con el hecho de que el Gobierno de Mario Draghi haya aprobado un nuevo estado de emergencia en Italia hasta diciembre del presente año alegando la eventual crisis migratoria ucraniana?

¿Podemos decir que hay alguna ligazón entre que Borrell haya declarado la guerra a Rusia anunciando que la UE financiará aviones de combate para Ucrania, y que los deportistas rusos tengan que renunciar a su himno y su bandera si quieren seguir compitiendo?

¿Qué asocia la advertencia de Sánchez respecto a que las sanciones a Rusia por la guerra exigirán "sacrificios" de los españoles, con el hecho de que se solicite el cierre del Museo Ruso de Málaga?

El aviso de nuestro presidente nos ofrece la pista para entender por qué las sanciones económicas al Estado ruso desencadenan, ipso facto, la criminalización de lo ruso y de los rusos: si vamos a sufrir restricciones y penalidades va a ser por una "justa causa" que va mucho más allá de proteger a Ucrania de Rusia: desembarazarse del Mal, de lo ruso, valga la redundancia. 

Precisamente por esto, cuando finalice la guerra y alguien se atreva a protestar por el sufrimiento que provoca la prolongación de las sanciones, será considerado un enemigo de los dizque valores europeos, (la "policía de los balcones" acabamos de incorporarlo a nuestro patrimonio cultural ) un quinta columnista de Putin. 

La libre formación de la opinión pública se neutraliza convirtiendo al agresor en no humano, ¿pues quién va atreverse a defender los derechos del calificado como forajido?


La Guerra Helada


Si el bloqueo a Rusia se hubiera planteado como un método político no violento para reforzar la posición negociadora de Ucrania o como una forma de parar la agresión, todas las medidas criminalizadoras de lo ruso (expulsión de sus estudiantes, castigo a la promoción de su cultura...) hubieran sido superfluas por inútiles.  

Además, si no se hubiera convertido a Rusia en el Mal, cabría discutir la idoneidad de la batería de sanciones económicas que ya están teniendo un efecto bumerán en el nivel de vida de los europeos.

Pero no. 

¿Por qué entonces? 

¿Qué consecuencias políticas tiene para el mundo la forma que ha escogido Occidente para tratar la agresión rusa a Ucrania?   

La más importante es poner en evidencia que no se va a permitir la vuelta atrás. O lo que es igual, Rusia (y sus eventuales aliados) han desaparecido formalmente para el autodenominado "mundo libre".

La prueba de lo anterior será la continuación del bloqueo a Rusia luego del fin de la guerra que hoy se libra. 

Acaba de declararse una nueva Guerra Fría o la primera Guerra Helada.

No será la Tercera Guerra Mundial, sólo la Segunda Guerra Civil Mundial. 

La Primera Guerra Civil Mundial (una guerra híbrida, sucia entre USA y la URSS peleada en múltiples escenarios por varios actores interpuestos duró de 1945 hasta 1989. 

¿Cuánto se prolongará ésta?

Visto cómo le ha ido a Rusia desde 1989 a 2022, no creo que ellos tampoco tengan interés en que acabe pronto. 

Queda todo por analizar, pero quizás lo más urgente sea descubrir cómo y por qué el comienzo de la II Guerra Civil Mundial, la Guerra Helada, ha sido ahora.

¿Podremos localizar la "pistola humeante"?

Esa pregunta tendrá respuesta en los siguientes artículos.


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sábado, 5 de febrero de 2022

Del Estado Gubernativo y VOX


¿Sabe usted que España no es un Estado de Derecho (de leyes), sino un Estado Gubernativo (de normas)?

No se preocupe. La oposición tampoco.

Le ruego me siga hasta el final para saber por qué.

La Ley 2/2021, de 29 de marzo, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente al Covid-19, manifiesta en su Exposición de Motivos que la ley no se promulga sólo con ocasión de la actual pandemia, pues "adicionalmente, la amplitud y gravedad de esta crisis sanitaria ha puesto de manifiesto determinadas carencias en nuestra legislación ordinaria, para hacer frente a crisis sanitarias de ESTA O SIMILAR naturaleza. Por ello se considera necesario acometer una serie de modificaciones puntuales de la legislación sanitaria (...)". "A tal efecto, dichas modificaciones permitirán que a través de la figura de las actuaciones coordinadas en salud pública, se puedan elaborar o activar planes de actuación para afrontar EMERGENCIAS SANITARIAS". 

Así, el artículo 5 de esta ley establece que "se procederá a la adopción de planes y estrategias de actuación para afrontar emergencias sanitarias (...) atendiendo a los distintos niveles de riesgo de exposición y de transmisión comunitaria de la enfermedad Covid-19 para el desarrollo de las distintas actividades que se contemplan en los capítulos siguientes".

Es decir, la ley 2/2021 de medidas contra el covid se aprovecha para establecer la pauta (protocolos) ante futuras crisis sanitarias, pues éstas se gestionarán "atendiendo a los distintos niveles de riesgo de exposición y de transmisión comunitaria de la enfermedad Covid 19".

Por tanto, se puede inferir que la pandemia ha sido un entrenamiento administrativo que ha terminado por fijar un nuevo marco de actuación en caso de eventos de índole similar (Nivel I, II, III y IV).

 

¿Quién dictará el contenido de la "Nueva Legalidad"?

Después de detallar el tenor del artículo 5, la Exposición de Motivos de la Ley 2/2021 continúa explicando el contenido de cada uno de sus Capítulos y sus disposiciones adicionales y finales, con excepción del siguiente:

            Disposición final séptima. Habilitación normativa
"Se habilita al Gobierno y a los Ministros de Sanidad y de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en el ámbito de sus competencias, para dictar las disposiciones necesarias para el desarrollo y ejecución de lo dispuesto en esta Ley".
Entiendo que por vergüenza, el autor de la Exposición de Motivos se abstiene de comentar el significado de ésta disposición.
Pero ya lo hace un servidor.
Mediante la citada disposición final séptima, el Parlamento ha consentido al Gobierno que le sustituya para dictar cuanta normativa crea necesaria en todas las actividades que regula la Ley 2/2021.
O lo que es igual, alegando "emergencia sanitaria", el Gobierno podrá aprobar las disposiciones que considere oportunas en ámbitos como centros de trabajo, establecimientos sanitarios públicos o privados, centros docentes, servicios sociales, hoteles, comercios, restauración, todo tipo de actividades culturales, recreativas, deportivas, y por si lo anterior no fuera suficiente, "otros sectores de actividad" (sic)
Por tanto, el Parlamento le ha otorgado al Gobierno una patente de corso, un salvoconducto, para que dicte la "Nueva Legalidad" que quiera respecto a cualquier actividad social, prescindiendo del molesto trámite de tener que aprobarla en las Cortes.
 
¿Dónde está la oposición?
Los efectos de esta Ley de marzo de 2021, que viene a transformar el Estado Legislativo o de Derecho en un Estado Gubernativo (de normas), pasaron totalmente desapercibidos para los partidos que se reclaman de la oposición cuando fue publicada.
Parece ser que no ven, o si lo ven les da exactamente igual; que cualquier Presidente del Gobierno, una vez que obtenga la confianza del Congreso de los Diputados; va a poder hacer del Parlamento un sayo mediante la producción de cuantas disposiciones tenga a bien, mientras esta norma siga vigente.
Pues bien, supongo que para probar el nivel de abyección al que están dispuestos a llegar los diputados propios y contrarios, el Gobierno dictó el 23 de diciembre de 2021, el Real Decreto-ley 30/2021 (me temo que, de ahora en adelante, leyes stricto sensu habrá pocas) que fue convalidado por el Congreso el 2 de febrero de 2022;  gracias al cual se vuelve a habilitar al Gobierno para que dicte las normas que juzgue convenientes en sustitución del Parlamento, ahora respecto al asunto menor del uso de las mascarillas (ver punto 2 de la disposición final séptima del citado Decreto-ley).
 
¿Una norma para ocho días?
Su aprobación definitiva creó un fuerte debate por lo absurdo de imponer ahora los barbijos incluso al aire libre.
Sin embargo, no vi en aquel momento que nadie dijera que aquello era una maniobra de distracción para hacer pasar otra nueva ley habilitante. 
Por eso escribí en twitter la misma noche del día 2 que estábamos ante un trile, pues aposté a que la obligatoriedad de ponerse mascarillas en el exterior se retiraría en semanas, dado que el objetivo real del Gobierno era que el Parlamento volviese a habilitarlo para que, llegado el caso, imponga todas las disposiciones que se le ocurran en relación al barbijo, sin intervención de los órganos legislativos. 
Ocho días estará en vigor. ¿Alguien cree que un Gobierno se distrae en promulgar una norma que va a derogar en ocho días? Obviamente no, porque el motivo de la misma no eran las mascarillas, sino la habilitación legal de las Cortes al Gobierno.
Luego que se supo que la norma era una añagaza, la oposición empezó a hablar de "cortina de humo", pero a día de hoy sigue sin comprender y/o sin saber explicar lo ocurrido; continúa buscando la bolita del trilero "habilitante".  
Pero en realidad no se oculta nada, pues el mismo Gobierno lo deja claro en el propio texto: "Habilitación normativa" (ver disposición final séptima del Real Decreto-ley 30/2021 o el epígrafe titulado "¿Quién dictará el contenido de la "Nueva Legalidad?" de este artículo)
 
Weimar en la Carrera de San Jerónimo
No crean que no existen precedentes históricos de estos comportamientos políticos.
El caso de la República de Weimar (1918-1933) es el más claro. Allí el Parlamento habilitaba al Gobierno para producir legalidad porque éste no tenía mayoría y las Cámaras obstaculizaban su actividad.
Pero en el caso español, si el Gobierno de Sánchez tiene mayoría en el Parlamento, ¿por qué quiere "puentearlo"?
La respuesta es porque el Gobierno de Coalición es un queso gruyere, y el PSOE (y el PP) teme que las cosas irán a peor luego de las próximas elecciones generales dado el avance de VOX, que no podrá gobernar en solitario, pero tampoco es considerado un socio leal por el PPSOE. 
Por eso el bipartidismo lo fía todo a una Gran Coalición tácita: que el candidato del PSOE o del PP obtenga mayoría absoluta en el Congreso para ser nombrado Presidente, y que éste gobierne haciendo uso de la generosa habilitación otorgada por el Parlamento para aprobar la legalidad que en cada momento considere, alegando que aún estamos en "emergencia sanitaria".  
En definitiva, será un Gobierno Legislador al que no le hará falta una mayoría parlamentaria para producir normas bajo el amparo de la pandemia interminable.  
¿Ha caído VOX en la cuenta?
¿Sabrá exponer al pueblo que el Estado de Derecho ha sido convertido en un Estado Gubernativo, principalmente, para impedir que VOX pueda bloquear en las Cámaras una Gran Coalición encubierta?


Coda: 
¿Seguirá Casado con su argumentario respecto a la necesidad de una Ley de Pandemias?
¿Se habrá enterado que el Gobierno Sánchez ya tiene la habilitación del Parlamento, gracias a la Ley 2/2021, de 29 de marzo; para dictar toda la normativa que considere oportuna al respecto, sin necesidad de ninguna Ley?  


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viernes, 24 de diciembre de 2021

Otro Cuento de Navidad

 

Para mi madre, que tanto le gustan. 


Érase una vez un tiempo oscuro donde en un pequeño territorio había una poderosa chica lista que formaba parte de un sanedrín de papafritas.  

La chica lista no lo era tanto por su talento natural, sino por su atinado juicio a la hora de escoger como consejeros a "genios invisibles" buenos. 

Los tiempos eran tan oscuros que el simple hecho de que una chica lista con poder eligiese un asesor bueno constituyó un milagro, un milagro de Navidad. Ojalá les guste.

El sanedrín de estúpidos había recibido órdenes precisas en otoño: todos los habitantes de los lugares que integraban el Gran Espacio debían pasar encerrados las fiestas cristianas de Fin de Año. Enfermos o no, vacunados o no. En casa a cal y canto.

Nadie tendría que decir ni mu porque los mandamás se encargaron de garantizar que la despensa de la grey estuviese llena, pues una alta inflación y amenazas de colapso en los suministros provocaron que el pueblo, temeroso antes de los políticos que de Dios, hiciese acopio de víveres y fruslerías durante los meses previos.

"¡Encerradlos pues!", -fue el mandato que recibieron los distintos sanedrines locales-.

"¿Y cómo le explico esto a la gente?" -meditaba la chica lista durante semanas, sin encontrar la fórmula-. 

"¿Cómo lo hago sin hacerlo"?

Pensaba que quizás la riqueza amasada por los jefes durante casi dos años les hiciese abandonar en el último momento la idea del cierre por empacho de opulencia.   

Pero el presidente del sanedrín, el único que estaba en contacto con los de los billetes, acabó con sus esperanzas cuando, ya con los farolillos en las calles, le recordó su sometimiento, como él, al principio de obediencia debida.

Cuando peor pintaba, y como ocurre en todos los cuentos de Navidad, del cielo llegó un ángel, en este caso en forma de consejero, para decirle a la chica lista algo que de primeras no entendió:

"La respuesta está en los autotest".

"¿Cómo?".

"Sí. Compre millones de autotest (son muy baratos) repártalos entre el gentío y ellos solos se encerrarán".

"Continúo sin comprenderlo. Si el resultado de las pruebas es negativo, ¿por qué aceptarán confinarse?"

"Confíe en los milagros. Ya verá como casi todos saldrán positivos. Y si el resultado del autotest les dice que están malitos, aunque no tengan síntomas de enfermedad, ellos solos se recluirán".

"¿Ud cree que prácticamente todos serán positivos aunque la mayoría de los ciudadanos estén como unas castañuelas y vacunados?"

"Pronto será Navidad, el tiempo de los milagros" -contestó entre risueño y piadoso el consejero-. "Sólo necesitamos ayudar un poco y que la gente tenga fe en los autotest, virtud que en estas fechas no faltará".

"Pues ud dirá".

"Lo primero es que los días previos a la distribución de los que a partir de ahora vamos a llamar "autotest de Navidad", no puede haber ni uno solo en los dispensarios. De esa forma conseguimos que el rebaño sólo utilice los test buenos, los nuestros, los "autotest de Navidad". Y además, tenemos que decirles que ante un resultado positivo no es necesario hacer una segunda prueba de confirmación, como se hace ahora, sino que la prueba es cien por cien concluyente y científica porque para eso son "autotest de Navidad", cuestión de fe.

"Señora, esto no se lo cuente a nadie del sanedrín, pues si lo hace, le copiarán y nos los quitarán de las manos. Permítales que continúen con sus cansinas medidas de coacción, propias de cazurros de tiempos remotos. Usted déjelo en manos del hechizo navideño".

La chica lista no necesitó preguntar más y se puso manos a la obra.  

El consejero acertó, pues los "autotest de Navidad" dieron tantos positivos que el pueblo no salió de sus casas para compartir la Nochebuena en familia por miedo a infectar a sus seres más queridos. También se enclaustraron los contactos habituales de los que se habían realizado el "test de Navidad" porque quizás ya estaban contagiados y no lo sabían.  

Los hospitales no colapsaron porque la cura prescrita era dulce y reconfortante, esto es, quedarse en los domicilios comiendo turrón, que para eso se había comprado antes de tiempo a precio de oro. 

Si a esto añadimos que los diagnosticados como positivos se encontraban bien y con sintomatología irrelevante, a pesar de que el autotest les llevase la contraria, ¿para qué iban a ir al centro de salud?

Tampoco se perdieron horas de trabajo porque la reclusión voluntaria duró el tiempo en que la gente estuvo de vacaciones, tiempo de Navidad.

El milagro de los "tests de Navidad" fue tal que incluso aquellos a los que el resultado les daba negativo también se encerraban, pues si la prueba ponía en evidencia que se encontraban pletóricos, ¿quién sabía si sólo era un bienestar momentáneo o falso? ¿quién les aseguraba que no estuvieran incubando el mal ya? 

Y así fue como una muchedumbre repleta de salud y vacunas (incluido el mocerío que renunció a la tradicional fiesta callejera del comienzo de las vacaciones de invierno) decidió autoinfligirse una cuarentena navideña a causa de unas pruebas diagnósticas, pues quién iba a saber más de su estado de salud, ¿ellos o los regalados "autotest de Navidad"?

No obstante, a la aclamada chica lista que consiguió que sus paisanos se confinaran de manera voluntaria, sin aplicar ni una sola medida restrictiva en sus dominios porque lo apostó todo al prodigio de las Pascuas en forma de autotest, le quedaba un resquemor, pues entendía que más que un "genio invisible" bueno, su asesor no pasaba de ser un calvo de la Navidad liberalio, categoría ésta más propia del taimado que del bondadoso. 

"Realmente, tampoco se puede pedir demasiado a la Navidad" -fue el cínico consuelo que encontró la satisfecha y poderosa chica lista del sanedrín colmado de papafritas de un pequeño lugar en un tiempo oscuro, por no decir negro, la Navidad 2021-.


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martes, 7 de diciembre de 2021

La Unión Europea, un imperio antipolítico I


¿Por qué la Unión Europea (UE) amenaza a Hungría y Polonia con no entregarles los llamados "fondos de recuperación" si no cumplen con el Estado de Derecho (?) mientras la misma UE se muestra incapaz de defender la frontera polaca de los embates de Bielorrusia utilizando emigrantes como fuerza de choque para desestabilizar la Unión?

¿Fuerte con los de dentro y débil con los de fuera?

Sí, pero por qué.

Vamos a intentar explicarlo.  

 

El primer imperio sin enemigos

 

La Unión Europea no tiene fuerza ni voluntad para contener al enemigo exterior porque repudia el concepto de enemistad. Y sin enemigo. 

Que los burócratas comunitarios no defiendan a Polonia no tiene otra explicación que la incapacidad para definir al enemigo. Poco más hay que decir al respecto, pues sin enemigo con quién vas a enfrentar.

Su ineptitud para designar enemigo es la prueba del nueve del "momento nihilista" europeo, esto es, dado que no hay frenos ni límites, pueden llegar un millón de sirios a Alemania, o Polonia puede impedir que unos miles atraviesen su frontera. Todo vale. Todo da igual.

¿Y por qué la Unión Europea no puede o no sabe elegir enemigo?

Porque iría en contra de su naturaleza y de sus principios fundacionales, que no son otros que la integración económica como forma de superar las relaciones amigo-enemigo.

Convendría no olvidar que la Unión Europea no es otra cosa que una CECA (Comunidad Económica del Carbón y del Acero) mil veces ampliada.

Podríamos verter más líneas sobre el asunto y no avanzaríamos un milímetro: la Unión Europea no defiende sus fronteras porque es el primer imperio sin enemigos, el primer imperio antipolítico.


Ahora bien, el repudio del concepto de enemistad no supone la eliminación de conflictos, ¿pues acaso no nos han elegido como sus "hostis" Marruecos o Turquía aunque nos tapemos los ojos para no reconocerlo?

Frente a éstos enemigos la UE utiliza dos procedimientos: pagarles ingentes cantidades de dinero (la enésima prueba de que se trata de una organización económica, no política) y delegar la contención física en cada uno de los Estados miembros que tengan la voluntad de repelerlos. España carece de esa pulsión porque padecemos de galbana.

Pero si los países centroeuropeos quieren defenderse de vecinos hostiles, la Unión no lo va a impedir por el mismo motivo que aducíamos más arriba: porque la UE sigue a pies juntillas el famoso consejo de  Franco, "no se meta en política".  


El conflicto interior como "guerra justa"


Llegados hasta aquí nos queda por entender en qué consiste el enfrentamiento con los propios, el conflicto interior, ahora con Polonia y Hungría, y hace unos años con Grecia. Y para ello también tenemos que recurrir a los orígenes de la Unión.

La CECA se creó en el año 1952 precisamente para evitar otra Segunda Guerra Mundial, un conflicto desencadenado por Estados europeos que finalizada la contienda seguían siendo hostiles.

El remedio que se les ocurrió a los líderes fue fagocitar la enemistad mediante la integración económica y el rechazo de la política al establecer como procedimiento para la toma de decisiones la unanimidad.

Aunque sea un asunto olvidado, si alguna vez se recuperase la regla de la mayoría para aprobar las cuestiones esenciales en la Unión, volvería la política y con ella la enemistad porque ésta organización no constituye todavía una unidad política en el sentido de compartir creencias comunes. 

La exigencia de unanimidad como prueba de desconfianza de que haya unos principios compartidos, así lo acredita.

Pero aun así, el Gran Espacio de libre comercio en que se ha convertido la UE, donde apenas se pueden tomar decisiones políticas al tener que adoptarlas por la casi imposible totalidad, aloja en su interior nítidos focos de lucha, no contra otros Estados, sino contra el Gobierno de la Unión.

El programa que motivó la constitución de órganos económicos trasnacionales en Europa destinado a fundir las enemistades entre Estados, ha triunfado hasta el punto de arrebatar la práctica totalidad de la política económica a los Gobiernos de los países miembros.

La Unión Europea es lo que en términos de Maurice Hauriou podemos denominar una "superlegalidad" que se impone por encima de las reglamentaciones nacionales.

El problema es que cuando la Unión abandona sus principios fundadores y la "superlegalidad" pretende abarcar más allá de cuestiones económicas, la política aparece y con ella el inevitable choque con los Estados que la integran.

¿Pero de qué naturaleza es el antagonismo entre el Gobierno de una organización supranacional y uno de sus miembros? ¿cómo es la lucha entre la Comisión Europea y los Estados que integran la Unión?

Se trata de un conflicto interno, es decir, de un conflicto civil. Pasamos del "hostis" público al "inimicus" privado. No nos encontramos ante una enemistad entre entidades distintas donde cada una reconoce el derecho de la otra a existir, sino de un combate donde las dos partes creen enarbolar la "justa causa" y el final sólo se puede producir mediante la rendición sin condiciones del bando perdedor.

Para ilustrar mi argumento traeré en el próximo artículo el conflicto jurídico, económico y político planteado entre la Unión y el dúo formado por Polonia y Hungría a cuenta de los llamados "fondos de recuperación" y el "mecanismo de condicionalidad", es decir, "esto son lentejas, si quieres las comes y si no, las dejas".   


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domingo, 14 de noviembre de 2021

Generación 21-21

 

Decía Maquiavelo que la fortuna era uno de los elementos condicionantes de la  política.

Pero dentro de su concepción pagana de la vida, D. Nicolás consideraba que la fortuna no era un destino inevitable porque la virtud podía reconducirla.

El documental "España, la primera globalización", dirigido por José Luis López-Linares, es un buen ejemplo de las enseñanzas del diplomático florentino.

Esa fortuna, a la que Sancho Panza calificaba como "borracha y antojadiza, y sobre todo ciega, y así no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba ni a quién ensalza", ha permitido que un tebeo de nula calidad conocido como "leyenda negra" domine la historiografía mundial acerca de la Historia Moderna de España hasta el punto de ser aceptada como cierta durante siglos por las élites patrias.

Sin embargo la virtud, ese conjunto de hábitos que inclinan el inestable estado de las cosas hacia el lado de lo bueno, lo bello y lo verdadero, decidió hacerse cargo de la fortuna  para crear "España, la primera globalización" y destruir la ridícula "leyenda negra" que nos oprime utilizando el corrosivo instrumento de la "razón sarcástica". 

Lo excepcional es que ahora la fortuna recompensa el giro que la virtud ha provocado en su impredecible trayectoria, dando lugar a lo que llamo el nacimiento de la "Generación 21-21", la afortunada consecuencia del histórico documental del año 21 del siglo XXI.

Siguiendo las enseñanzas de Pierre Bourdieu en "Las reglas del arte", podemos decir que José Luis López Linares con "España, la primera globalización", además de ser el sujeto de su propia obra contribuye a que se produzca una generación.   

Habrá tiempo para explicar el "campo cultural" marcado por la empresa de López Linares.

Baste decir que como cualquier movimiento surge como vanguardia, es decir, como opuesto a las posiciones dominantes en el ámbito cultural definido por el Estado. De hecho surge de la iniciativa privada con un residual apoyo de una Comunidad Autónoma. 

El planteamiento a contracorriente de la empresa hace que tenga lugar una inicial acumulación de capital simbólico para crear el principal valor: el "ethos" del movimiento cultural que se podría resumir en la recuperación de lo reprimido, esto es, la Hispanidad como forma política civilizadora.

Así, en la obra de López Linares se agrupan historiadores, pero también economistas, filósofos, literatos, clérigos y políticos que superan en aras del interés superior de generar valor, la dicotomía derecha-izquierda.

En este sentido, que la izquierda no oficial se apropie del discurso de la derecha sobre la legitimidad histórica de la Nación española (y contra el Estado que se regocija en reproducir el tebeo de la "leyenda negra") es uno de esos desplazamientos de la fortuna que la virtud del tres veces Premio Goya no ha desaprovechado.

Y por si lo anterior no fuera suficiente, López Linares blinda su campo con autores de las dos orillas hispanas, rescatando de su espléndido aislamiento rosarino al partisano cultural Marcelo Gullo.

El paso del tiempo, los prejuicios ideológicos y el inevitable reparto del valor creado hará surgir los egos y la fragmentación de los intereses hoy coincidentes.

No importa. La "Generación 21-21" ya ha sido constituida y perdurará porque más allá de las posiciones individuales y del mismo documental, el nuevo "campo cultural" está producido.

Para terminar de presentar ésta generación de la que, paradójicamente, el promotor López Linares no pudo tomar conciencia ni siquiera cuando finalizó su película, nada mejor que transcribir la letra de una preciosa folía que aparece en el film y que recoge a las mil maravillas el espíritu generacional:


 "Ahora sí que están unidos el nuevo y el viejo mundo

 y sólo están divididos por un viejo mar profundo"


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lunes, 4 de octubre de 2021

¿Leyenda Negra? ¡Mis ovarios treinta y tres!

 

Después de acudir al preestreno de "España, la primera globalización", dirigido por José Luis López-Linares, dos evidencias me asaltaron: el documental liquida la Leyenda Negra antiespañola y ha nacido una estrella.

Como obra cinematográfica la empresa resulta de una sobresaliente belleza estética: los cálidos colores de la fotografía, la emocionante música, la sucesión de mapas, monumentos, pinturas... convierten los cien minutos del metraje en un gozo para los sentidos.

El guion del propio López-Linares acumula todos los datos económicos, dinásticos, navales y geoestratégicos para entender la gesta desde la máxima objetividad posible cuando de analizar un hecho histórico se trata.

La película debiera convertirse en herramienta didáctica imprescindible para que nuestros estudiantes pudieran entender la España y el mundo de la Edad Moderna.

Por eso aconsejo a los padres que lean este artículo que lleven a los menores de la casa al cine antes de que el documental sea retirado de la cartelera, y que les preparen para disfrutar del visionado enseñándoles previamente un globo terráqueo a fin de que puedan comprender cómo los españoles, partiendo de la península ibérica, alcanzaron América y llegaron a las Filipinas para encontrarse con los chinos que anhelaban la plata que nuestros ancestros portaban desde las Indias.

Por el documental de López-Linares pasan todo tipo de expertos para demostrar la singularidad del descubrimiento de América y exponer con rigor distintos aspectos de la epopeya.

Españoles, mexicanos, colombianos, pero también belgas y holandeses, van desgranando sus conocimientos sobre la incontrovertible hazaña.

No obstante, hay una participante que aparece discreta al inicio de la película hasta hacerse protagonista absoluta casi sin querer: Elvira Roca Barea.

Si el hermoso libro de Julián Marías "España inteligible" fue subtitulado con la orteguiana forma de "razón histórica de las Españas", la profesora malagueña  convierte en fosfatina la Leyenda Negra por el innovador método de la "razón sarcástica".  

Nadie que escuche a Roca Barea en el film podrá salir con otra opinión sobre la Leyenda Negra que no sea la de que fue, es y será un mal tebeo, un chafarrinón.

De una forma sutil, pero sin ningún género de duda, la historiadora se mofa de toda la élite política e intelectual, nacional e internacional, pues la Leyenda Negra es un cuento de origen extranjero de baja estofa que siempre dispuso de una correosa quinta columna en las altas instancias de nuestro Estado.

Me atrevería a decir que Roca Barea es la actriz ilustrada que derriba la hegemonía cultural de la Leyenda Negra a fuerza de datos y sátira, esto es, "razón sarcástica".

Me hizo recordar a Gena Rowlands en "Otra mujer" de Woody Allen, donde aquélla escucha las conversaciones que tienen lugar en la consulta de un psiquiatra para luego reflexionar sobre la locura de su propio mundo.

Roca Barea recupera el secular diálogo lastimero de nuestra clase dirigente abducida por el mito de la Leyenda Negra, y lo pasa por el tamiz de sus conocimientos históricos para primero desmentirlo, y después caricaturizar a los pacientes psicoanalizados: esas élites españolas que han vivido durante siglos con y de su complejo de inferioridad.

La película podría haber sido subtitulada con un casticismo del tipo "¿Leyenda Negra? ¡Mis ovarios treinta y tres!" en honor a las mujeres (además de la estrella Roca Barea, imposible olvidar a las magníficas Carmen Iglesias o Adelaida Sagarra, entre otras) que intervienen para mostrar la falacia creada por los partidarios de los Orange hace cinco siglos.

Para terminar sólo incidir en la voluntad descriptiva del director, que otorga sin prejuicios su papel en la epopeya a todos los que tuvieron trascendencia en la misma, reconociendo que fue una empresa público-privada. Desde los reyes hasta el clero, sin olvidar a los empresarios, a los conquistadores y a los españoles de a pie que les acompañaron en la aventura, todos quedan retratados como hombres y no como ángeles o demonios.

Si bien es cierto que expandir la Cristiandad era el título que amparaba la expansión territorial, el documental de López-Linares no entra en los fundamentos teológicos que podrían estar en la base de una legislación protectora o igualitaria para la población autóctona, y que explicarían el elemento diferencial de la empresa española en relación con la colonización anglosajona de raíz luterana o calvinista.

Acudan al cine a partir del 15 de octubre a ver este maravilloso trabajo de pedagogía histórica.

No se arrepentirán.


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miércoles, 8 de septiembre de 2021

Del "Irangate" al "Talibiden": dos formas de guerra sucia por delegación


        El impotente ejército tecnológico             

¿Qué puede hacer el mejor ejército del mundo para actuar cuando su ciudadanía o sus políticos le impiden que lo haga?

Lo que ha hecho el ventrílocuo de Biden en Afganistán.

Pero antes de entrar al teatro de operaciones sigamos un momento con las musas. 

¿Para qué serviría un improbable Ejército europeo si no tuviera voluntad de defender sus fronteras de la inmigración ilegal?

¿Para qué quiere Israel su moderna aviación que podría eliminar Gaza en pocos días, si está atado de pies y manos para hacerlo y sólo puede limitarse a neutralizar los miles de cohetes que le envían sus vecinos?

¿Para qué le sirve a EE.UU. su absoluta supremacía militar si no puede utilizarla en Venezuela, Cuba o Afganistán?

Este arduo problema de los ejércitos estatales le intuyó con nitidez Carl Schmitt y lo expuso en dos conferencias dictadas en España en el año 1962, que le sirvieron para publicar un libro imprescindible para entender las guerras híbridas de los siglos XX y XXI: "Teoría del partisano. Acotación al concepto de lo político".

Para resumirles su contenido baste con indicar que, en términos mortíferos, es más eficaz un fanático armado con un cuchillo (o con un camión) que esté decidido a inmolarse (el partisano o terrorista) que el ejército mejor pertrechado, pero sin voluntad política de atacar.   

El dilema que el "partisanismo" le planteó a los Ejércitos nacionales se solucionó en primera instancia con la creación del "contrapartisanismo", esto es, un ejército irregular.

Recordemos las palabras del general francés Raoul Salan, fundador de la organización criminal OAS creada para combatir con tácticas terroristas al terror de los argelinos independentistas del FLN: "la OAS no es una organización política, sino un verdadero ejército".

Como resultó obvio, la regularidad de los Estados era incompatible, tanto moral como políticamente, con la actividad de grupos armados paraestatales. Por tanto, la OAS fue desmantelada.

El problema es que la superioridad militar del Ejército francés no le impidió perder Argelia.

 

La guerra sucia por delegación: el caso "Irangate"

Ante la evidencia de que los Estados de Derecho no ganan guerras a combatientes irregulares y que sus Ejércitos no pueden contar con apéndices terroristas, la guerra sucia de los Estados se tuvo que perfeccionar, o más exactamente, delegar.

EE.UU., como titular del mejor Ejército del planeta que vio su prestigio degradado porque no pudo utilizar la fuerza necesaria para aplastar a los partisanos del Vietcong, aprendió la lección y ha sido el país más avanzado en técnicas de guerra sucia delegada.  

El caso Irán-Contra, "Irangate", pretendió ser su más sofisticada innovación y terminó siendo un terrible chafarrinón.

A mediados de los años ochenta del siglo pasado, bajo la administración de Reagan, se permitió la venta de armas a Irán, país sobre el que precisamente existía un embargo de armas; con la finalidad de utilizar los ingresos procedentes de ese negocio para financiar a la "Contra" nicaragüense que luchaba contra los sandinistas.

Dado que el Ejército norteamericano no podía invadir Nicaragua ni crear una fuerza irregular de americanos, endosó el trabajo a nicaragüenses a los que dotó de los medios militares necesarios mediante un ilegal entramado financiero.

No salió bien porque el complejo plan fue dirigido por el teniente coronel del cuerpo de marines, Oliver North, que a la postre fue el que desveló el asunto ante el Congreso de los Estados Unidos para evitar ingresar en prisión.

El descubrimiento del caso "Irangate", un procedimiento de guerra sucia por delegación (la venta de armas a Irán y la ayuda a la "Contra" para luchar contra los sandinistas habían sido prohibidas por el Senado americano) demostró que las irregularidades por causas bélicas, aunque se consideren necesarias, son cada vez más difíciles en los Estados democráticos.

 

Afganistán: el caso "Talibiden"

Precisamente por ello la cuestión seguía siendo: ¿cómo mejorar la guerra sucia por delegación para hacer frente a las guerras híbridas o irregulares que ponen en práctica las organizaciones del crimen internacional o los Estados que las apoyan, y que los Estados democráticos no pueden, quieren, ni saben enfrentar?

Me permito decir que la última respuesta que han encontrado los estrategas a este dilema se llama Afganistán, agosto 2021. El caso "Talibiden".

Imagino que con un presidente gagá, el control de la política exterior USA lo tiene la CIA, y en los terrenos del talibán encontró el campo abonado para el sueño de la perfecta guerra sucia delegada: un arsenal militar de primer nivel sobre el terreno, un grupo combatiente irreductible con el que mantienen relaciones desde que la antigua URSS invadió el país en 1980, y una situación geoestratégica perfecta para que ese grupo irregular con voluntad de matar para imponer su poder, fustigue a enemigos comunes como Rusia o China.

Ante ese escenario ¿de qué manera equipar al talibán cuando ha sido declarado organización terrorista por los EE.UU.?

Pues por el sencillo método de salir corriendo del país abandonando los pertrechos.

Es obvio que el talibán no sabrá utilizar gran parte del sofisticado material del Ejército americano (o sí) y que a medio plazo tendrá un problema de reposición, pero para desestabilizar la ruta de la seda china o antiguas repúblicas soviéticas como Uzbekistán, el talibán tiene de sobra con lo "donado" por los marines en su huida.

No creo que haya otra oportunidad para una acción de guerra sucia más eficaz, por absolutamente opaca, que esta.

La fuerza que combatiría a favor de los EE.UU. por delegación ha sido el enemigo hasta ayer. Por tanto, rusos o chinos no podrán argumentar que el talibán que les hostiga es el aliado yanki.

Y con la donación del arsenal provocada por su veloz retirada ya no tienen que inventar ninguna ilegalidad que haga posible la compleja logística de equipar a un grupo extranjero irregular.

Como decíamos al principio, el poderoso arsenal del ejército de Estados Unidos sólo puede ser utilizado por no estadounidenses porque la voluntad bélica norteamericana está neutralizada por causas políticas y morales.

Ni siquiera el talento político de Carl Schmitt pudo imaginar que el Estado hiperarmado e inoperante, podría contrarrestar a sus enemigos aliándose con los grupos más feroces para que éstos luchen por delegación con armamento donado por el Estado que formalmente es su enemigo.   

Es normal que el presidente chino Xi Jinping quiera llevarse bien con el talibán.

Se malicia que con quien trata es con el ejército irregular de los EE.UU. para el Oriente Medio.

Si Carl Schmitt escribió la "Teoría del partisano. Acotación al concepto de lo político", queda pendiente que alguien escriba la "Teoría del mercenario. Acotación al concepto del partisano".

Podría empezar así: "érase una vez un mundo donde generar dinero sucio sin ser descubierto era casi imposible, y puesto que sin dinero B es inviable financiar guerras ilegales; la solución que encontró un Estado incapaz de poner en marcha su ejército tecnológico fue aprovechar que había invadido un país y lo había llenado de armas con la excusa de luchar contra el terrorismo, para huir y dejar el arsenal bajo el control de las fuerzas irregulares que demostraron mayor disposición a la guerra, con el acuerdo previo de que sólo debían utilizar el armamento contra...".    

 

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