viernes, 17 de marzo de 2017

De místicos afortunados


En un blog dedicado al paraíso era inevitable que un día hablásemos del amor.

Si la felicidad es decir la verdad del sentir inmediato, hoy les traigo una breve poesía de un místico anónimo que tuvo que ser feliz, entendiendo por místico el testigo presencial, el que no ha necesitado aprender ni conocer de libros o de maestros porque ha tocado la cosa de la cual habla.

Nuestro autor incógnito sintió el amor porque consiguió habitar junto a él y nos lo cuenta.
Y lo que descubrimos es un momento de gozo que apenas se sostiene dentro de un mínimo espacio y un brevísimo tiempo.

Pero a pesar de introducir un tiempo triste por escaso, el místico se anticipa a las trampas de la vida y a la angustia de la pérdida, situándose en la memoria del encuentro amoroso para vivirlo como eterno presente a fuerza de volver a sentirlo una y otra vez.

Gracias a él recuperamos las intuiciones de Platón y de los románticos: que el pensar es el pariente pobre del sentir y que el alma no conoce sino que recuerda.

Lo que a continuación pueden leer es un testimonio de primera mano de que, a pesar de su efímera existencia o precisamente por ella, el amor no es imposible.  



El silencio es de quien lo escucha


En el silencio de lo que no me dices
pugnan dudas, misterios y ardides
burbujas púrpuras y enemigos hostiles

En el tiempo pequeño donde no me quisiste
brillan lunas perfectas para corazones que no saben estar tristes
y mi júbilo infinito por lo que, sin saber el motivo, me diste

En el silencio de lo que no me dices
se esconde el enigma de por qué te fuiste
y la explicación del amor fugaz
que se siente como si fuera el único amor de verdad

En el secreto de lo que no me dices
en el tiempo pequeño del que huiste  
estaré tejiendo millones de veces esta página inacabada  
como recuerdo precioso de mis citas con un hada que fumaba 


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lunes, 13 de marzo de 2017

Si nadie lo impide Mas lanzará la bomba


          El martes 3 de Diciembre de 2013, el por entonces portavoz de la Generalitat de Cataluña, Francesc Homs, manifestó respecto a la consulta soberanista que terminó celebrándose el 9 de noviembre de 2014, que si los partidos que la impulsaban no conseguían fijar la fecha y la pregunta antes de que acabase 2013 el proceso saltaría por los aires.

         Textualmente añadió: «La alternativa al acuerdo es el no acuerdo, que comportaría que si no hay pregunta tampoco habrá consulta, ni proceso; entonces todos habremos hecho un ridículo monumental».

           El ridículo. Ese es el busilis.

         Desde que el Parlamento autonómico catalán aprobó el 27 de septiembre de 2012 una propuesta en la que se requería al nuevo Gobierno autonómico que saliese de las elecciones regionales de 25 de noviembre de ése año, a convocar un referéndum secesionista fundamentado en la "necesidad de que el pueblo de Cataluña pueda determinar libre y democráticamente su futuro colectivo" para que la Comunidad pudiese "inicar su transición nacional basada en el derecho a decidir", los Gobiernos de la Generalitat no pueden dar marcha atrás en el desafío sin caer en el más bochornoso de los ridículos. 

          ¿Cómo evitarles ser el hazmerreír?

            El Gobierno español anda empeñado en ello y para lograrlo no duda en prestarles dinero a fondo perdido (bonita manera de prestar), en ofrecer un nuevo sistema de financiación, en “catalanizar” España…, pero ninguna de esas medidas cumple con lo esencial, entre otras cosas porque en el país pequeñito de allí arriba todo esas concesiones ya las daban por hechas antes de empezar.

            Para librar al President de turno que haga el ridículo afirmando que “donde dije digo, digo Diego”, la oligarquía nacionalista catalana necesita exhibir un agravio. Debe sufrir una supuesta afrenta del Estado español lo bastante efectista como para ser incorporada a su imaginario colectivo de pueblo víctima de los españoles, aunque, por supuesto, sea absolutamente inocua.

Por eso Mas y su pelotón chiflado sueñan que Rajoy les encarcela.

Las conversaciones en la intimidad que el Jefe del Ejecutivo y su equipo mantienen con la secta independentista supongo que versan sobre semejante decisión:

- “Presidente, háganos el favor de meternos en la cárcel, como a Otegi”.

- “Yo no soy juez. Además, no me convence. A Otegi la cárcel le ha convertido en un héroe para el independentismo”.

- “Usted verá, pero la cuestión es sencilla: o permite que nos convirtamos en héroes populares, a cambio de que el proceso se paralice; o tenemos que seguir convocando referéndums para salvar nuestro honor”.

- “¿Y tener que aguantar las manifestaciones de Amnistía Internacional y compañía solicitando la libertad de los autodenominados "presos políticos catalanes"? Casi prefiero que sigan ustedes camino al despeñadero”.

Y en esas estamos.

Unos que necesitan entrar en la cárcel para ser libres y olvidarse de las CUP “et alii”, y otro que no quiere darles el gusto aunque sepa que es lo único que puede zanjar el llamado "proceso", pues considera, con razón, que en estas cuestiones de política sentimental el felón que pierde, al final gana.

En cualquier caso Dº Mariano tendría que darle el gusto a alguno y facilitar su ingreso en prisión. Un agravio apócrifo más o menos ya da igual.

¿Pero a quién elegir de entre los muchos y variados candidatos?

Artur Mas sería el idóneo.

Sobre todo porque con el personaje en cuestión no hay riesgo alguno de que se convierta en leyenda. Como mucho, en forajido de leyenda, vía 3% o más.

           Parafraseando a un compañero de profesión de Dº Artur, el inefable Chiquito de la Calzada, es “diplomáticamente” imposible que el ex Honorable, el rey de las "mordidas", adquiera tal rango.  

     Después de verle en su comparecencia luego de haber sido condenado a dos años de inhabilitación, Artur Mas es el Comandante del avión que en la película de Kubrick, “¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú", transporta una bomba nuclear con fines disuasorios. En el film, cuando el piloto recibe la orden de volver a su base porque el conflicto ha terminado, el Comandante se resiste a aceptar lo que considera una retirada sin honor y le dice a su tripulación que esa contraorden es una maniobra del enemigo que ha interferido las comunicaciones. De él no se ríe nadie. Para demostrarlo, el misil es lanzado con el Comandante a su lomo como forma de garantizar el éxito de la destrucción masiva.

Ése es Mas.

El ex President se siente amortizado, un "juguete roto", el designado para purgar ante la opinión pública la corrupción instaurada por los Pujol y heredada por él. 

Pero también conoce que tiene una bomba y que está dispuesto a lanzarla cabalgando sobre la misma con tal de convencer al mundo que va a morir matando y que los ridículos son los otros.             

Rajoy debería evitarlo no oponiéndose a que ingrese en prisión a la mayor brevedad.    

Cuando salga en loor de pequeñas o gigantescas multitudes, al manicomio irá solo, aunque el santoral.cat dispondrá de una nueva estampita.      


Un precio bastante modesto a cambio de que nos dejen en paz un rato..., Mas.


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domingo, 5 de febrero de 2017

Mas, el sóviet-Parlament y Allende


La turbamulta a las puertas del Palacio de Justicia de Cataluña en apoyo al imputado, y muy pronto condenado, Artur Mas supone un golpe de fuerza de la falange racista catalana.

¿Hay razones para la ansiedad de los españoles?

Si las hay no debería ser por la supuesta dejadez de funciones del Gobierno.

Es obvio que la culpa de lo que ocurre la tiene el actual Gabinete y todos los habidos desde que se promulgó la vigente Constitución.

Pero también estoy seguro que el Estado actuará para neutralizar a los facciosos por una cuestión de supervivencia.

Por tanto, el fin de la película no es el problema, pues la derrota de los amotinados está más que cantada.

La única incógnita de la ecuación es saber cómo se desarrollará la farsa.

Si su desenlace no admite dudas, los intérpretes y el escenario tampoco.

Los protagonistas son los que nadie esperaba, y sin embargo, sólo podían ser ellos, esto es, los exaltados.

Mas, aunque sus ínfulas de libertador lo pretendan ocultar, es ya un juguete roto.

Después de las últimas elecciones autonómicas donde la lista del hasta hace poco jefe Artur no obtuvo mayoría absoluta, la opinión publicada se devanó los sesos pensando qué haría para lograr el apoyo de las CUP a su investidura.

Luego de varios meses de comedia resulta obvio que las CUP se llevan riendo de Mas y de su sustituto Puigdemont desde el primer día de la presente legislatura, pues los antisistema jamás estuvieron dispuestos a delegar la dirección del proceso en un Presidente de la Generalitat.  
Esto nos da pie para introducir el escenario.  

La culminación de la farsa, una vez pisoteado el espacio judicial, tendrá lugar en el Parlament convertido en un sóviet.

Su consigna es más antigua que el yo-yo: todo el poder para el sóviet. 
Si contamos con los protagonistas (las CUP y los palmeros de Junts pel Sí y Podemos), el escenario (el sóviet-Parlament) y sabemos el desenlace (el fracaso del golpe de Estado), todo se reduce a lo siguiente: cómo desactivar un sóviet en el s. XXI en un país de la Unión Europea.

Para ello conviene tener claro que el objetivo aún inconfesado de las CUP no es la quimérica independencia de Cataluña, sino convertir el Parlament en el Palacio de la Moneda del Chile de Allende.

El director del montaje cifra su victoria personal en el trágico martirologio de los suyos ("hostias que parirán terror", alcaldesa de Berga dixit), pobres diablos que no saben, políticamente hablando, ni dónde tienen la mano derecha.

Pero la posibilidad de resucitar a Salvador Allende en el Parlament de Cataluña más de cuarenta años después de su muerte, resulta una oportunidad única de pasar a la Historia, convertida en historieta, con otra gigantesca derrota que una célula fanática de izquierdas y sus compañeros de viaje, no desaprovecharán.

En realidad el problema del Estado se reduce a esto: cómo liquidar el sóviet-Parlament con el menor coste.

Naturalmente los ocupantes no lo desalojarán de forma voluntaria y cada día que estén dentro será un triunfo para ellos.

Además, cuanto más tiempo dure la farsa más apoyos exteriores recibirán.

Ya estoy viendo manifestaciones convocadas en la capital del Reino, incluso en París y en Londres, en apoyo a los amotinados en el Parlament.

Si en Moncloa residiese Putin, el hombre que usa la fuerza como primer recurso, ni siquiera me habría molestado en escribir el presente artículo.

Sin embargo, ¿está dispuesto Mariano Rajoy a acabar con el sóviet en brevísimo plazo?, ¿tendrá el valor de sacar uno a uno a los golpistas?, ¿asumirá la responsabilidad de romper la decoración del sóviet-Parlament y que luego le denuncien los sediciosos y sus amigos en los Tribunales españoles e internacionales?

Mientras los españoles viven en un ¡ay! por si un pelotón enajenado rompe el país, al Presidente del Gobierno, que conoce el final, sólo le preocupa una cosa: cómo vaciar el sóviet-Parlament.

Marx dejó dicho que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa.


¡Quién nos iba a decir que tendríamos que contemplar la farsa, la patética farsa de ver la reaparición de Salvador Allende en Barcelona!


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lunes, 16 de enero de 2017

El primer error de Patxi candidato


"Salvar a un enemigo cuando no se está seguro del aliado ha sido siempre muestra de una honorable sabiduría maquiaveliana".



Uno de los problemas, quizás insalvables, de los sistemas políticos con competencia electoral reside en que los ciudadanos basan sus decisiones de voto en intuiciones, por ejemplo, "apoyo a la izquierda porque ésta siempre habla del pueblo".

Sin embargo, el saber político es esencialmente "contraintuitivo".

La frase que encabeza este artículo nos lo demuestra.

El pocas veces igualado Raymond Aron, amigo de Alemania por encima de las vicisitudes políticas, escribió la anterior sentencia en un volumen de 1951 titulado "Les guerres en chaîne".  (Ver página 397 de sus "Memorias", RBA).

La máxima de experiencia, casi perdida en un libro de más de mil páginas, venía al caso por concurrir dos situaciones posbélicas contradictoriamente diabólicas: la voluntad de los aliados de destruir Alemania una vez derrotada, y las consecuencias para Europa de la alianza con la URSS luego de finalizada la guerra.    

Aron pudo llegar a ver la ratificación de su máxima, pues Europa tuvo que salvar a su eterno enemigo (Alemania) para, entre otras cosas, sobrevivir a su reciente aliado (la URSS).

¿Alguien duda hoy que Europa acertó en los años 40 del siglo pasado salvando a la Alemania postrada y no aceptando el "abrazo del oso" de Moscú?

¿La Historia no ha demostrado que socorriendo a su vecino alemán, Europa se ayudó a sí misma?

Aunque ya hice mención en otro artículo a la enseñanza del escritor político galo, vuelvo a rescatarla hoy por la declaración de Patxi López, previsible candidato del PSOE a la Secretaría General del partido, respecto a que fue un error abstenerse para hacer Presidente del Gobierno a Mariano Rajoy.

Está demostrado que Pedro Sánchez quiso ser Presidente del Gobierno por el método de obtener los apoyos expresos de Podemos y sus franquicias territoriales, IU y PNV, más los tácitos de la falange racista catalana, con el objetivo no declarado de liquidar a su declarado enemigo, el Partido Popular.

Por contra, los críticos que acabaron con Sánchez optaron por salvar al Partido Popular antes que ser compañero de viaje de Sánchez y sus nuevos aliados. Fue lo que en otro artículo denominé "ataque parto".


¿La gestora del PSOE presidida por Javier Fernández se equivocó amparando por la fuerza de las circunstancias a su rival, el PP, y repudiando como socios a Podemos y los nacionalistas, aunque ello le supuso no saborear las dudosas mieles del efímero triunfo?

Patxi López cree que sí.

Volvamos a Aron y sus Memorias para saber lo que significa la opción de López.

Allí aparece un resumen de una entrevista que el fatuo y anticomunista Bernard-Henry Lévy le hizo en 1975 (págs. 929 y 930).

En la misma, el por entonces "nuevo filósofo" le preguntaba a cuento de la eterna disputa Sartre-Aron que ganó el primero a juicio de la "intelligentsia" parisina de los años setenta, lo siguiente:

"¿Qué es mejor: ser Sartre o Aron? ¿Un Sartre victorioso, pero equivocado, o un Aron vencido, pero poseedor de la verdad?".

Sánchez, y parece que López, hubiesen preferido obtener la Presidencia del Gobierno destruyendo a su enemigo, aun a costa de equivocarse; antes que acertar rescatando al PP, a pesar de renunciar a la victoria.

Eso significa que López elegiría convertirse en un Sartre vencedor de corto plazo, pero errado, antes que un Aron batido pero atinado. 

Al hacerlo, el señor Patxi olvida que hoy Aron reina en el Olimpo y Sartre se esconde entre tinieblas. Que Europa (no la rescatada Alemania) venció y que la URSS fue un mal sueño.  

Y sobre todo, lo que ignoran López, Sánchez y sus partidarios es que la sabiduría política es "contraintuitiva", o lo que es igual, el momento histórico y político les obliga a perder salvando a su enemigo para acertar.



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viernes, 13 de enero de 2017

De okupas, "chispas" y guerras civiles


Parece que Monedero y sus troncos han decidido abandonar momentáneamente la "okupación" para hacerse un rato "chispas", por eso de que no paran de hablar de "las eléctricas".  

Si hacemos caso a Money-dero la energía con él y sus amigos sería gratis.

Lo dudo, salvo que quemen todos los troncos que tienen acumulados hasta los topes en sus bodegas.

"Hombre de poca fe", -pensarán alguno de ustedes de quien suscribe por juzgar antes de tiempo al santón de la Fábrica de Amor-.

Se equivocan, pues me baso en un antecedente incuestionable: los troncos de Monedero prometieron acabar con los desahucios y les aseguro que éstos continúan siendo un mecanismo cada vez mejor engrasado en las instituciones que gobiernan (es un decir).

¿Por qué las terminales de Podemos cambian de monserga populachera cuando aún no han arreglado el "problema habitacional" a pesar de que tienen herramientas para hacerlo?, ¿por qué Money se olvida de los okupas y se hace electricista?

Por la simple razón de que les importan un bledo los desahucios y la factura de los servicios públicos.  

En todo conflicto humano por un objeto (ora un piso ora la calefacción), el objeto termina siendo la burda excusa para eliminar al Otro.

Después de años y años de pelear con alguien por algo ya no sabes por qué empezó la lucha, pero sigues peleando. Y continúas haciéndolo porque en realidad el único motivo de la lucha prolongada es destruir al Otro para ocupar su lugar.

La película "Los duelistas" de Ridley Scott ilustra a la perfección lo que digo, y el libro del eminente profesor Domingo González, "René Girard, maestro cristiano de la sospecha" (Fundación Emmanuel Mounier, 2016) lo demuestra.     

Los miembros troncales de Podemos tienen una obsesiva pulsión mimética por arrebatarte lo que tengas (la luz, la vivienda, acciones, el coche, dinero, las corridas de toros, más dinero, tus símbolos, los templos...) por ser la forma más rápida de lograr su objetivo real, que no es tanto lo que TIENES sino lo que ERES.   

Podemos es la guerra civil permanente porque entienden que el mundo es un maldito lugar donde se les niega lo que les corresponde porque lo tienes tú.

Por tanto, el problema de sus carencias materiales lo pretenden resolver eliminando al que consideren acaparador, es decir, usted.

La solución política de Podemos no es técnica o material (aumentar la productividad, mejorar la organización) sino final (liquidarte).

Los troncos de Podemos no tienen el menor reparo en decir las mayores barbaridades económicas en público porque menosprecian los medios (cómo disponer mejor de bienes y objetos) para imponer los fines (tu sustitución).  

El problema del mimetismo podemita es que inevitablemente acabará desatando una guerra de todos contra todos.

Y para ganarla buscarán un chivo expiatorio.

Aunque ya disponen de varios. Uno muerto, Franco. El otro vivo, Felipe VI.

Pero a los pobres chivos dejémosles descansar hasta la próxima entrada.


Apunte venezolano:
Por supuesto que la Venezuela chavista-madurista es el espejo de "Podemos". 
El aquelarre del país caribeño es una "crisis mimética", con el permiso del maestro Domingo González, porque Chávez y su heredero legitimaron la rapiña generalizada al decretar que el Otro siempre es el culpable.
Lo mismo que proclaman nuestros troncos.


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lunes, 19 de diciembre de 2016

El Directorio Trump-Putin


    Cuando los antitaurinos miembros del Politburó podemita andan ocupados en organizar un "happening" en una plaza de toros (¡qué paradoja!) para decidir quién tendrá que seguir contando mentiras, el fin de fiesta del que hablé hace unos años vive su esplendor dejando ver su ocaso. 


     Más que nubarrones se otean ya en la decisiva Francia, donde la izquierda "podemuá" cree que la resurrección del obrerismo reside en el musulmán, ¡quia!, tal vez porque los trabajadores galos hace años que convirtieron al Frente Nacional en la última barricada antes del enfrentamiento civil precisamente contra el proselitismo musulmán.

    Por su parte, los socialistas caviar de Hollande y Valls no tendrán más remedio que guarecerse en las sotanas de la derecha católica de Fillon como mal menor.

     La izquierda en Europa es incapaz de comprender que "el juego del gallina" del que participa con desigual entusiasmo es el responsable de su destino manifiesto: el abismo.  
    En realidad habría que corregir la afirmación anterior, pues no entiende que "el juego del gallina" es la causa de sus males..., hasta que se produce lo que he llamado "ataque parto", es decir, la inminencia del precipicio que les hace retroceder a unos y estrellarse a los que siguen practicando el maléfico juego de la demagogia política.

   En España, el "ataque parto" para el PSOE fue el trastorno mental transitorio del anterior Secretario General empeñado en formar Gobierno con Podemos y los independentistas, que no dejó más alternativa a los miembros de su partido que no quisieron secundar sus pulsiones suicidas que declararle incapaz y abandonarle en el barranco para que le recogiese "el público que tanto me quiere" a modo de primeros auxilios previos a la extramaunción. 


   ¿Será su práctica desaparición institucional luego de las próximas presidenciales y legislativas el "ataque parto" de la izquierda gala? 

    Presumiblemente sí.

  ¿Pero por qué la autotitulada izquierda tiene que asomarse al despeñadero antes de asumir la evidencia de que la política entendida como taumaturgia ("politaumaturgia") fracasó?
                
     Francis Fukuyama se hizo famoso con su famoso libro-teoría de 1992 que anunciaba "el fin de la Historia" por el triunfo de las democracias liberales, aunque la Historia desacreditaría su tesis hasta el punto que el mismo autor rectificó.

   Sin embargo, yo no me haré famoso proclamando que los sistemas de competencia electoral han conducido al fin de la política llamada democrática o demagogia, aunque la Historia se empeñe en darme la razón una mañana sí y otra también.  

    ¿Vanidad del bloguero?

    Salgamos al balcón para comprobar que no.

   Rex Tillerson, mandamás de la multinacional del petróleo Exxon Mobil, será el próximo secretario de Estado de los EE.UU.

    Amigo de Rusia hasta el punto de que Putin le entregó en 2013 la Orden de la Amistad, muñidor de la alianza estratégica entre Exxon y la empresa pública rusa del petróleo Rosneft y nula experiencia política. Nula total.

    ¿Valedores de Tillerson como secretario de Estado?

 Robert Gates, secretario de Defensa del demócrata Obama, Condoleezza Rice, secretaria de Estado con el republicano Bush, y por supuesto Trump, Donald Trump, el ni republicano ni demócrata que dijo aquello de Crimea para los rusos.

  El nombramiento del señor Tillerson nos señala más allá de toda duda razonable que el mundo está listo para ser gobernado por un Directorio similar al que siguió al periodo del Terror de la Revolución Francesa, cuya máxima será la sin duda mayor aportación española al pensamiento político en más de cien años, la irónica frase atribuida a Franco: "haga como yo, no se meta en política".

   En 1795 como en 2016, esto es, del clamor demagógico a la hibernación de la política.

  El Directorio Trump-Putin (supongo que la discreta China se incorporará siguiendo la estela del oso ruso) tendrá como objetivo principal neutralizar políticamente la "politaumaturgia", sucedáneo de la política consistente en reunirse cuantos más mejor en San Francisco, en Grozni o en "Vistalegre" para engañarse y engañarnos proclamando el fin de la dura realidad y su sustitución, gracias a la mediación de bufones como Iglesias o Grillo, por un mundo mágico en el que no habrá ni heteropatriarcado ni fronteras, donde existirá el derecho infinito e indoloro a la secesión de los países y el derecho universal y gratuito a la vida loca.  

     ¡Mira que lo veníamos avisando!: la taumaturgia como rama de la política no puede ser y además es políticamente imposible.


Coda europea: Me preguntan los seguidores en twitter en qué lugar queda la Unión Europea.
Postrada voluntariamente ante el yihadismo mahometano, Europa es hoy un protectorado del Directorio EE.UU.-Rusia que predijo Tocqueville. 
Nos debatimos entre el "no puedo, no puedo, no puedo" y el "no quiero, no quiero, no quiero".
Y es que la Unión Europea es el Chiquito de la Calzada de la política internacional.

                             
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miércoles, 16 de noviembre de 2016

España la excepción excepcional


Para Domingo González, pensador excepcional del mimetismo


La manifestación de hace unos días en Barcelona en la que miles de personas apoyaban la desobediencia de los más altos cargos políticos de la región a las leyes españolas ratifica lo evidente: los independentistas de Cataluña se consideran una excepción.

¿Pero qué es la excepción?

No creo que nadie, aunque tenga apego a la rutina, pueda oponerse a lo insólito.

Es más, como ya dejó dicho Carl Schmitt, la excepción no sólo confirma la regla, sino que ésta vive de aquélla.

Y es que incluso en el lugar privilegiado de la norma, el Derecho, todo son excepciones.  

Así, frente a las acusaciones, la defensa del reo lo único que expone y solicita son atenuantes y eximentes, causas que impiden la aplicación de la ley al caso concreto o que motivan que se ejecute de una manera distinta de la habitual.

Bajo estas circunstancias, la excepción se plantea como administración "justa" de la regla.

Acabáramos: lo justo es la excepción.

Esto es lo que vienen a decir los catalanes sediciosos.

La cuestión es por qué la respuesta de los españoles a los independentistas no se plantea desde el punto de vista de la peculiaridad.  

La excepción no debe considerarse sólo como elemento antijurídico que viene a quebrar las normas, sino también como factor no previsto en la regularidad de las leyes humanas y divinas.

Si España como nación tiene un sinfín de argumentos para oponerse al separatismo, también está en una posición favorable para dar la batalla donde los levantiscos se creen seguros, esto es, la reivindicación de lo raro, el derecho a la novedad.    

Y para ello España debe presentarse como la excepción máxima.

Un hecho como España ocurre rara vez, pues lo que hoy consideramos la normalidad de la nación española nace de múltiples excepciones consistentes en la decisión de poner fin al desorden natural de las cosas en distintos momentos históricos.  

Con el añadido de que lo logra: España es la excepción a la rutina (nada es más habitual que el caos) porque a la decisión le acompaña el éxito de hacer posible el cumplimiento regular de sus leyes durante siglos en un territorio que considera suyo. 

¿Cabe mayor extravagancia?

Se puede entender que otras excepciones quieran oponerse a España por considerarla añeja o capitidisminuida.

Pero sin el planteamiento de España como "excepción excepcional" la batalla política sobre la unidad del país empieza el partido perdiendo dos a cero.

No entro a discutir si la geografía que hoy reclaman para sí los sediciosos fue o es una excepción, porque de lo que no hay duda es que si lo fuera ha sido fallida. Tanto histórica como política como ideológicamente.

España supone una auténtica excepción frente a esa pretendida singularidad catalana, que en realidad no deja de presentar una monotonía indiscutible, esto es, el hábito de Cataluña de fracasar como entidad política independiente.

¿La sucesión de frustraciones del "hecho diferencial" catalán modelo de éxito, ideal a perseguir?  

Me quedo con la locura de la excepción española que creó su propia mesura: España.


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