domingo, 31 de mayo de 2015

Argumentos para la Gran Coalición.


            El principal objetivo de Podemos consiste en exterminar a la casta para apoderarse del Poder.

            No lo digo yo, sino que es la propia denominación del partido quien nos lo advierte, pues Podemos no es otra cosa que la primera persona del plural del presente de indicativo del verbo Poder.

            Pero esta idea tan atractiva para el pueblo de que una organización política pretenda terminar con una clase dirigente esencialmente inútil salvo para robar, tiene la contrapartida de los absurdos programas electorales del referido partido o de sus aliados, y que a muchísima gente le provocan miedo.

            Los términos de la ecuación podemita serían algo parecido a "ayudarnos a quitar a los malos para poner a los buenos, aunque los buenos vayan a poner en práctica políticas que consideráis malas".

            El saldo neto de tan lamentable trato ("corta cabezas y haz lo que quieras") prueba el grado de hastío de los ciudadanos, pero también la falta de legitimidad de nuestro sistema político porque, aun existiendo consultas electorales periódicas, no recluta ni selecciona a los mejores gobernantes posibles, ni controla a los elegidos que son capaces de arruinar el país.  

            Por tanto podríamos dejar sentada una primera verdad.

            Puesto que el fin primero de Podemos es acabar con los que ellos califican de malos y quedarse con el Poder, el prestigio o la autoridad de Podemos no lo otorgan sus políticas sino la eliminación de la casta.

            El grado de justicia que pueda derivarse de sus políticas es algo de segundo orden para sus líderes y para gran parte de sus votantes, pues la única justicia que reconocen es sustituir a la clase dirigente que hoy ocupa el Poder.

            Podemos no lucha contra la casta por realizar ideales principios de justicia, sino simplemente porque quieren heredar su Poder, y en la medida en que quieren acabar con la actual clase política consideran que su lucha política es justa en sí misma.

            Para Podemos ni siquiera la democracia es justa, pues la justicia de la democracia está supeditada a que logren alcanzar el Poder. En caso contrario, será un instrumento de explotación de la clase dominante a la clase trabajadora.

         Esta idea de justicia como toma del Poder es lo que explica que no tengan reparos en proclamar barbaridades tales como que limitarán la libertad de prensa o que legalizarán de facto la ocupación de inmuebles, pues saben que el único concepto de justicia que hoy entiende un sector importante de la población es poner fin a la actual clase dirigente, más allá de la sinrazón de alguna o de todas las medidas propuestas por los aspirantes a sustituir a la casta.    

          En suma, la iniquidad del programa político de Podemos no constituye obstáculo para que una parte de la ciudadanía les otorgue su confianza, pues ésta asume que el precio que tendrá que pagar por eliminar a la clase política es sufrir y avergonzarse de alcaldesas como Colau o Carmena.            

       La segunda verdad es que el coste por la renovación de la élite gobernante en realidad supone una agenda política no sé si comunista, pero desde luego populista, demagógica, chavista que se puede resumir en la frase "los políticos saben hacer mejor las cosas que el pueblo".        

        Es el Populismo Ilustrado.     

       ¿En qué consiste esa sabiduría de los podemitas?

      Básicamente en no pagar la deuda contraída y contraer otra nueva para gastarla en ilustrarnos. Nuevos y cuantiosos "Planes E" zapateriles como política económica y social.    

        ¿Creen que es una broma?        

      No. Mi humor no pretende ser macabro.

      Lean y escuchen lo que dijo ayer sábado en televisión Carolina Bescansa, líder de Podemos:    
        "Es necesario que haya un impulso al crecimiento QUE VENGA DE ALGÚN SITIO. Ahora mismo no puede venir del sector privado porque el nivel de endeudamiento privado es demasiado elevado. Por tanto, la única posibilidad es que sea el sector público el que haga un esfuerzo inicial para inyectar ALGUNA FORMA DE CRECIMIENTO a esta economía. Con este pago de intereses de la deuda es inviable". https://www.youtube.com/watch?v=bPLqSF-qMUs (minuto 1:25 al 2:00).

         La eliminación de la clase política actual que prometen los Populistas Ilustrados trae debajo del brazo veinte vueltas de tuerca al intervencionismo estatal, al Estado Caníbal, en forma de nuevos impuestos, incrementos de la deuda pública y gasto libérrimo decidido por los sabios de la Complu (sólo de escribirlo tiemblo). 

        Punto y seguido a las obviedades.

       Por desgracia ningún país está libre de tener que afrontar a lo largo de su historia  partidas decisivas del "juego del gallina", aquellas donde uno de los jugadores no teme el suicidio en su lucha por ganar. 
          http://elunicoparaisoeselfiscal.blogspot.com.es/2012/03/la-gran-coalicion-i.html            

       Lamentablemente España tendrá que jugar una en los próximos meses. Y habrá que jugarla para neutralizarla.  

        Como en toda gran competición sólo habrá dos bandos.

            Uno lo integran los Populistas que se consideran Ilustrados, que ya están organizando su Frente Popular, que no es más que una Gran Coalición de izquierdas.
http://politica.elpais.com/politica/2015/05/31/actualidad/1433091082_326775.html            

     El otro grupo estará formado por los enemigos de aquéllos, que conformarán otra Gran Coalición, en la que no faltará el PSOE aunque Pedro Sánchez aún no lo sepa o finja no saberlo.

         Porque sin duda la constituirán dado que el tiempo de preguntarse si la habrá o no ya pasó.     
     
       Sólo queda establecer para qué, cómo, cuándo y durante cuánto tiempo.                   
       La seguridad de una Gran Coalición era la última verdad.    
       Punto y final.
    


twitter: @elunicparaiso

miércoles, 27 de mayo de 2015

El destino de Carmona.


"Enemigo: 
mi destino,
lo quieras tú o no".

"Enemigo: 
mi destino, 
aunque no lo quiera yo". 


            Esta majestuosa verdad debida al portentoso talento del profesor Jerónimo Molina ("Nada en las manos", pág. 24, Ed. "Los papeles del sitio", 2013) es la que acompañará día y noche a Antonio Miguel Carmona hasta el final de sus días. 

            Que su enemigo, el PP, le haya otorgado la posibilidad de ser alcalde de Madrid siendo el cabeza de la tercera lista más votada es algo que jamás le volverá a ocurrir.
           
            Es posible que incluso el propio PSOE jamás tenga otra oportunidad igual para gobernar  la capital del Reino.

            La melancólica rueda de prensa de esta mañana del señor Carmona en la que ha rechazado el ofrecimiento del PP demuestra que él lo sabe y que de buena gana asumiría el bastón de alcalde.

            Pero su enemigo es el destino, aunque no lo quiera él.


@elunicparaiso




martes, 26 de mayo de 2015

Los Futuros Irresistibles

                
       Los seguidores habituales del blog conocen que éste tiene dos leitmotiv.  

     El primero de ellos probar que el Estado se ha apropiado de la vida natural, de la actividad libre del hombre para controlarla en beneficio propio, impedirla y producir otra cosa, un Ser Nuevo. 

      Este proceso por el que el Estado destruye con singular eficacia las libertades individuales y colectivas utilizando la política a modo de ortopedia disciplinaria, ha dado como fruto un Estado nuevo al que sólo puedo calificar de Caníbal, pues literalmente devora vida humana.   
       Heredero, entre otros, de las ideas de Foucault y de Bertrand de Jouvenel, el blog pretende ser un muestrario de cómo el Estado Caníbal, con la aquiescencia de las víctimas, avanza en múltiples direcciones hacia su objetivo de transformar la vida libre de los hombres en biopolítica (o bio-Estado) esto es, una existencia meramente biológica codificada de la cuna a la tumba por las órdenes emanadas desde el Leviatán.     

      La segunda idea fuerza es el análisis del funcionamiento de la política del Estado Caníbal en un régimen de opinión pública favorable a la antropofagia.

      La auténtica novedad política radica en que la inteligencia del Caníbal ha identificado un gravísimo problema que puede hacer desbarrar el programa bioestatal: las prisas de los políticos por implantarle, también llamado demagogia o populismo.  
  
  El diabólico "juego del gallina" (gana el loco, pierde el cuerdo) que, azacaneados por sus bases, practican algunos líderes de partidos políticos en un sistema dominado por la competencia electoral, hace necesario el bloqueo urgente de esa competencia para garantizar una ejecución consensuada del plan bioestatal que neutralice eventuales resistencias.

     Y para ello, como remedio sólo provisional, la Gran Coalición, un acuerdo partidocrático que trata de evitar que las periódicas consultas al pueblo degeneren en una dinámica acción-reacción que ponga en peligro, por exceso o por defecto, el cumplimiento del programa biopolítico.   

       Si resulta una contradicción que multitudes luchen por que les quiten la vida libre cuanto antes, el colmo de la antinomia es que sea el Estado Caníbal el que más interés tenga en frenarse a sí mismo utilizando como instrumento la Gran Coalición.

     En resumen, Estado Caníbal que ejecuta un programa bioestatal y Gran Coalición como medio transitorio de neutralizar el "juego del gallina" que puede hacerlo inviable son constantes que aparecen en cada entrada del blog, en tanto en cuanto los considero los "futuros irresistibles" de los que hablaba Tocqueville para referirse a los problemas que cada generación debe resolver.   

      Allá por los primeros meses de 2012 aventurábamos que el Gobierno Rajoy intensificaría el ritmo de implantación del Estado Caníbal. A lo largo de este año probaré que ése ha sido el principal, tristemente, logro de su mandato.  

    No obstante, una vez celebradas las elecciones locales y autonómicas de 24 de mayo de 2015 creo que lo urgente es estar atentos al estado de la Gran Coalición.

    Al fondo, muy lejos aún, el único paraíso terrenal, el Paraíso Fiscal. 


@elunicparaiso

                

domingo, 17 de mayo de 2015

¡Es el enemigo, Rivera!


                "El reformismo es, en último término, un tratamiento de los síntomas: se trata de borrar las consecuencias, al mismo tiempo que se resalta el sistema al que se pertenece, aunque ello implique que uno se vea obligado a disimularlo".

                Esta toma de postura de Michel Foucault aparece en una conversación publicada en el año 1971 en la revista estadounidense "Partisan Review", y recogida en el libro "Estrategias de poder" (Ed. Magnum).  

                Por aquél tiempo Foucault se encontraba dando clases en Búfalo (Nueva York), después de haber pasado por la revolucionaria Vincennes. Era ya uno de los gurús "postsesentayochistas".  
  
            La supuesta izquierda no ha superado, luego de cuarenta años, aquella promoción de filósofos y escritores galos (Althusser, Deleuze, Guattari, incluso Blanchot) que parafraseando el título del famoso libro de Eco podríamos llamar apocalípticos, tanto por su obra como por su trayectoria personal, marcada por la locura, el suicidio y hasta el asesinato.

              Pero de esa generación también emergieron magníficos integrados. Malraux, pero sobre todo Aron, Raymond Aron. 

                Sus "Memorias" son una de las obras cumbre de la literatura política del s. XX.

                Decenas de sugerencias podría espigar del tomo, pero hoy quiero rescatar sólo una:

        "Respondí a quienes me reprochaban mis compañeros dudosos: escogemos a nuestros adversarios, no a nuestros aliados".
             
            Pues bien, el futuro político de un partido reformista como Ciudadanos se mueve entre los estrechos márgenes que definen las frases de Foucault y de Aron.
          
             El reformismo como medicina paliativa que, aun aliviando, no cura; pero también la terrible evidencia para el reformador de tener que coexistir con facinerosos aliados que parecen desmentir con su mera presencia la posibilidad de cualquier reformismo.

            ¿Cómo puede entonces Ciudadanos devolver el prestigio a la menospreciada reforma (Foucault) con la única arma de elegir a los rivales adecuados, nunca a los socios (Aron)?       
            
         Antes de responder a la pregunta necesito dar una brevísima explicación del contraintuitivo argumento aroniano acerca de la imposibilidad de elegir aliados, al efecto de demostrar que precisamente por eso el problema del político no son los presuntos amigos.
     
           No escogemos a los amigos porque la amistad exige un consentimiento mutuo. No hay amistad si el otro no quiere. Sólo somos camaradas de quienes nos aceptan.
               Si cada uno eligiera sus amistades el tenista Rafael Nadal no tendría tiempo para otra cosa que no fuera felicitar los cumpleaños de sus autonombrados compañeros.
                Además, cuando se quiere ser amigo de todos cabe dentro de lo probable que haya que rebajarse a las pretensiones del que tiene que conceder el plácet. 

                En cambio, la enemistad es la única elección pura, unilateral, pues mi enemigo lo será, lo quiera o no.
             Y precisamente por ello, por el carácter de decisión autónoma, no negociada, al designar al antagonista se preludia la ambición del proyecto de cambio.

                Teniendo en cuenta lo anterior, el problema de la política de alianzas de Ciudadanos no es quién es el mejor socio para garantizar el éxito de la reforma, sino que todavía no haya fijado nítidamente el adversario al que aspira vencer, con la excepción de Cataluña.

                Analicemos lo que está pasando en Andalucía con la investidura de la candidata Susana Díaz.

            Ciudadanos afirma que todos los partidos son sus potenciales aliados si aceptan sus propuestas de regeneración, sin embargo, sólo ha negociado con el partido que ha tenido más escaños. Por tanto, querría que su aliado fuese el PSOE.
   
         Pero no ha podido pactar con el PSOE porque Dª Susana Díaz ha rechazado el listado reformista de Ciudadanos. Otra demostración de que los aliados no se eligen.

                 ¿Y qué medidas contempla el catálogo de Ciudadanos?
               
          Varias, entre ellas la absurda exigencia de que el resto de partidos practiquen la democracia interna http://elunicoparaisoeselfiscal.blogspot.com.es/2013/06/la-democracia-no-necesita-partidos-con.html
           No obstante, la condición innegociable que ha frustrado el acuerdo parece que ha sido la exigencia de que renunciase a cualquier cargo público el ex-presidente del PSOE y de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves.

              Podríamos decir, por tanto, que el enemigo de Ciudadanos es Chaves y los políticos corruptos que siguen aspirando a ocupar puestos de responsabilidad pública.  
   
             Semejante definición de enemigo resulta tan vacua que convierte en ridícula su pretensión de reforma, pues si el ex-presidente accede a desaparecer del mapa político, Ciudadanos podría consentir la continuidad en el Gobierno andaluz del partido político que hizo posible que el tal Chaves gobernase ése territorio de manera impune casi dos décadas.    

                Por tanto, ¿qué cabría esperar de la anunciada reforma de Ciudadanos si su enemigo resulta ser un ex-presidente ya amortizado para la actividad política?, ¿para eso necesita alianzas?

          No. El problema de Ciudadanos no son sus eventuales aliados, sino la ausencia (salvo en Cataluña, insisto) de un adversario digno para una política de reformas auténtica, pues es aquél el que mide el alcance y la profundidad de éstas.

             Si el enemigo de Ciudadanos no es la vigente ley electoral o el Estado Caníbal su reformismo no llegará ni siquiera a paliativo.
            Y es que en política cuando sólo se aspira a tener amigos y ningún enemigo es porque en realidad no se sabe qué hacer, salvo avalar a los aliados.

                Haría bien el señor Rivera en meditar sobre lo expuesto, pues aunque Garicano viste muy bien y da clases en Londres, todavía está lejos de ser considerado un consejero de príncipes o un maestro del funcionamiento del Poder a la altura de Aron o de Foucault.


       Nota para hacer enemistades: 

      Dado que aspiro a que cualquier partido político fije como enemigo al Estado Caníbal, quiero aportar un argumento a emplear cuando el Partido Socialdemócrata de Izquierdas y de Derechas defienda la antropofagia estatal: si Marx y Lenin conocieran la España de 2015 convertirían las antiguas cajas de resistencia del proletariado en SICAV como método de lucha revolucionaria. 
     El que no lo crea puede leer "El Estado y la revolución" del segundo y sacar sus propias conclusiones.


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