miércoles, 19 de agosto de 2015

El hedonismo es de carcas


Con ocasión de que el mes de agosto pasaba por aquí una duda estadística no me deja descansar.  

¿Cuántos de los muchachos que pasan su tiempo de ocio en francachelas nocturnas saben que la incansable búsqueda de ese disfrute es la prueba superior de su carácter reaccionario?  

¿Habrá acaso uno?

Sea como fuere, para demostrar que regodearse en el placer, el hedonismo, es la principal expresión democrática de un conservadurismo retrógrado, les invito a que escuchen esta canción de Fangoria, grupo que, ¡oh paradoja! pasa por ser el máximo representante en España de la modernidad.

La pieza musical se titula "Por qué a mí me cuesta tanto" (decirle que no al placer).


Habrán comprobado que la loa al placer se resume en un canto a la repetición morbosa de lo mismo, la resistencia al cambio, en estricta contradicción con el deseo, que no es ni más ni menos que el estado que prepara una acción nueva.  

Aunque las masas enfervorecidas por la efervescencia voten a partidos que se definen de izquierdas, son exponencialmente carcas.

La incertidumbre estadística hace mella de nuevo en mi maltrecho sueño: ¿cuántos cargos del Partido Popular lo saben?, ¿cuántos del PSOE?

Lo más probable es que escasos.

Sin embargo, por fin creo que podré dormir porque he encontrado la respuesta a un problema mayor. 

Lo que explicaría la crisis de Europa no sería tanto el "socialdemocratismo" que nos desgobierna, sino un pastiche intelectual con el que se identifica la mayoría sedicentemente progresista y que cabría denominar "Pensamiento MasterChef", en tanto su único deseo es mejorar la cantidad y la calidad de su placer.  

No se ven hartos de darse gusto, aunque, eso sí, conscientes de su esclavitud alcanzan a preguntarse "por qué les cuesta tanto dejar de hacerlo".

Pues porque sois carcamales. 

@elunicparaiso


2 comentarios:

  1. El hedonismo es reaccionario y decadente. Pero sobre todo, es perfecto para que el poder, lo tenga quien lo tenga, viva tranquilo.

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  2. La paradoja de los hedonistas es que se pretenden modernos.
    Y presumen de serlo.
    "Hedonismo y poder".
    Daría para una tesis doctoral.
    Un cordial saludo.

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