jueves, 2 de febrero de 2012

¿Y si ya estuviéramos todos muertos?. Teoría del paraíso fiscal I.





   La simpatía por el Estado no nace de su belleza, ni de su especial bondad, sino todo lo contrario. La fruición estética que nos haya podido producir alguna de sus manifestaciones, inolvidables esos desfiles de la pizpireta cabra legionaria; esconde un origen basado en una necesidad, en una carencia, pues sin el Estado es muy probable que al levantarnos tuviéramos que añadir a los rutinarios "buenos días" la palabra, "Vietnam". 

   Y es que las relaciones humanas pueden llegar a convertirse en conflictivas por infinitas causas. Cuando esa conflictividad "inter partes" alcanza la enemistad podemos decir que nos encontramos en una situación política, esto es, lo que está en juego es la existencia de cada uno: "o tú o yo". 
   Los motivos de la enemistad no importan. Puede ser un conflicto familiar o tribal, el intento por recuperar  la libertad perdida, o un festivo partido de fútbol, como en el caso de la guerra que entablaron El Salvador y Honduras con motivo de las eliminatorias por participar en la Copa del Mundo de 1970 (ver "La guerra del fútbol", Ryszard Kapuscinski).  

   La finalidad primera del Estado fue que ello no ocurriese en su interior, pues su misión es despolitizar la sociedad, neutralizar los conflictos dentro de su espacio para evitar la guerra civil. 
   Por tanto, el Estado es un remedio para contrarrestar la carencia que supone para la conservación de una sociedad dada la peligrosidad natural del hombre.

   Sin embargo, en el siglo XXI el paraíso fiscal es otro remedio, pero en este caso para refugiarse de la peligrosidad que para el hombre supone la existencia de un Estado convertido en caníbal.
 
    Por tanto, la reivindicación que aquí hacemos de esta forma política se convierte en una cuestión moral. Veamos.

   El paraíso fiscal da mucha risa con su sola mención.
   Es como aquella escena de la película dirigida por Otto Preminger, "Anatomía de un asesinato", en la que James Stewart anuncia al Juez que va a sacar a colación las bragas de Lee Remick, y el Juez le ruega que espere un momento antes de hacerlo, porque en cuanto pronuncie la palabra "bragas" provocará una catarata de risas histéricas e incomprensibles en la sala, y quiere advertir a los asistentes que una vez descarguen su tensión nerviosa al oír nombrar por primera vez en el juicio tan femenina prenda, no volverá a permitir más carcajadas, porque las "bragas" de la señorita Remick no son cuestión de broma.

   Pues bien, una vez que nos hayamos reído por estar hablando del paraíso fiscal como forma política, insistamos en lo que realmente es, un realista y viable refugio (gracias a Juan, uno de los simpatizantes del blog, por advertir en sus comentarios que para los anglosajones ese es el significado preciso de paraíso fiscal, sin  sugerencias  playeras o teológicas) contra el carácter insaciable del Estado caníbal.
      
   Y me atrevo a utilizar las palabras "realista" y "viable" para referirme al paraíso fiscal porque este no es otra cosa que la versión posmoderna de la Ciudad o del Reino antes de la aparición del Estado, es decir, cuando aquéllos se constituían para la defensa del bien común, de la forma de vida elegida por cada una de las personas y familias que formaban parte de ellas, y todavía no se necesitaba como última garantía una máquina de poder externa, laminadora, todopoderosa.

   Las preguntas surgen inmediatamente: ¿El Estado no puede ser el custodio de una manera de vivir digna?
   Y la respuesta también: si alguna vez lo fue, el Estado caníbal, no.

   El Estado hoy tiene un objetivo mucho más sencillo: que no nos matemos entre sí, aunque cada uno pueda quitarse la vida cuando quiera. Y para lograrlo ningún medio es bastante, nadie se le puede oponer.

   Así, a fuerza de avanzar en su objetivo de neutralizar toda peligrosidad humana está sometiendo a la vida a tal  grado de coerción que es pertinente preguntarnos si no estamos ya todos muertos.

   En estas condiciones la reivindicación del paraíso fiscal es una reivindicación de la lucha, del conflicto, de la naturaleza peligrosa del hombre cuando se ataca su esencia, su libertad, pues la lucha por la implantación del paraíso fiscal es una lucha por las libertades personales y materiales contra el Estado ilegítimo.

 Si no se consigue, el Estado caníbal se perpetuará a nuestra costa y sólo nos quedará languidecer en aras de su perfeccionamiento y voracidad.

   Por eso, la defensa del paraíso fiscal es una cuestión moral: la protección de un modo de vida humano.


twitter: @elunicparaiso









 



7 comentarios:

  1. Esto nos lleva a un nuevo bushidō urbano donde los warriors cantan aquel "Piensa. Todavía no es ilegal" del señor G.Clinton

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  2. Una herramienta muy útil para este Estado es la criminalización del ciudadano mediante la ya manida y manoseada "presunción de culpabilidad": el ciudadano es culpable hasta de los líderes políticos (jajajaja ¡líderes!) que le ponen la pierna encima para que no levante cabeza.

    Sirva como ejemplo estúpido: recientemente se ha colgado, en el ascensor de mi casa alquilada, una "hoja informativa" comunitaria en la que se informa de que el inspector de sanidad (miedito me da) de la Comunidad de Madrid ha inspeccionado la basura y la próxima vez que los vecinos no reciclen bien, nos cae una multa de 750 lerdos.

    Yo me reía abiertamente hace tiempo del reciclaje y de la posibilidad de multas pero parece ser que ya han aprobado métodos punitivos pecuniarios (tomaa frasacaaaa).

    Al margen de esto, a mí, ignorante de la ley por convicciones personales, me surjen muchas dudas:

    1. ¿No era ilegal registrar la basura de un ciudadano, sin una orden expresa del juez?
    2. ¿Se puso guantes, el tío de sanidad, antes de ir a algún restaurante a hurgar también en la comida, esa que luego nos sirven sin haberse lavado las manos después de mear?
    3. ¿Al amparo de qué ley/decreto/normativa se puede multar a toda una comunidad de vecinos?
    4. ¿No pagamos ya una p... tasa de basuras para no tener que preocuparnos de si el vidrio es cristal o la cabeza de cordero es cordero y, por lo tanto, orgánico?
    5. Mi hija tiró el otro día un envase de yogur a la basura de papel, ¿la multo, para que vaya aprendiendo a vivir en sociedad, la muy incívica?

    En fin, yo siempre aplico la misma máxima a esta situaciones: que les f...

    Saludos salvajes.

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  3. Me mola tu nombre Socretino. Eres el salvaje del paraíso.

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  4. Querido Jorge, deseando saber de "la otra vida". ¿Para cuando la II parte?
    Abrazo,
    JM

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  5. Jerónimo, voto a bríos que cuando os levantéis el domingo estará la próxima entrada en el blog. Espero comentarios a partir del mismo domingo.
    He visto esta mañana al Emperador Dalmacio Negro. Una leyenda. Una auténtica leyenda.
    Un gurú de la libertad.
    Su pensamiento nos enseña el camino.
    Creo que tenemos que hacerle un gran homenaje.

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  6. Gracias Jorge por mencionarme. Es todo un honor. La verdad es que siempre he tenido la intuición, más que el conocimiento, que esto de los paraísos fiscales tenía que ser algo más que unos cuantos abogados y hombres de paja para evadir impuestos. Sin embargo, después de algo de formación y, sobre todo, de tu contribución con este blog, veo que es algo mucho más trascendental que el mero hecho de evadir impuestos. Digo evadir, porque gracias a personajes como Urdangarín y cía, sólo consiguen darle argumentos a los políticos de turno que quieren, bueno intentan, "erradicar" los paraísos fiscales, ,para seguir pagando impuestos que alimenten al estado caníbal (voy a empezar a usar este término si no te importa...). En fin, sigamos aprendiendo y buscando la mejor forma de ser libres, en tiempo y dinero.

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  7. Juan, es una alegría tenerte por aquí. Introduces el concepto de "intuición" y lo diferencias de conocimiento. Qué grande.
    La escuela austríaca (Mises, Hayek...) decían que las ciencias sociales producen conocimientos CONTRAINTUITIVOS para diferenciarles de los intuitivos.
    Un pensamiento intuitivo es el que cree que en España existe democracia política o libertad política.
    Por contra, un pensamiento contraintuitivo es el que sostiene que la España actual no puede ser una democracia política porque es una oligarquía controlada por los partidos políticos.
    Y con el paraíso fiscal lo mismo. La intuición dice que es un nido de especuladores, sin embargo, la contraintuición acredita que puede ser una forma política válida para proteger la dignidad humana. Un abrazo.

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