jueves, 30 de abril de 2015

Monedero vive


                La dimisión del profesor Juan Carlos Monedero, hasta hace unas horas número tres del partido-círculo Podemos, ha sido interpretado por la clase política y periodística como una prueba más de la afición de la ultraizquierda a las purgas.  

           Que al comunismo de Podemos se le critique con el discurso anticomunista que ve expiaciones por doquier no deja de ser un recurso fácil para explicar una situación sólo aparentemente nueva.

            Y digo sólo aparentemente nueva porque dimitir para representar el papel del cancerbero de la pureza supone un gesto de oportunismo que los hombres públicos han practicado desde que el mundo es mundo.

           Para entender la renuncia de Monedero hay que partir de cuatro datos:

          - Está siendo investigado por la Hacienda Pública por todo menos por buen contribuyente.

        - Las encuestas de enero de 2015 en las que el partido con mayor intención de voto era Podemos, se han dado la vuelta y en el mes de abril la mecha se apaga algo más que poco a poco.

           - Los cuadros del partido andas locos por pactar con la "castuza" del PSOE en Andalucía.

           - Por último, Syriza, la gran esperanza ultrarroja, agoniza a golpe de Troika.   

      ¿Qué pintaba Monedero, el pajarito con cuerpo de hombre que le cantaba al titán Chávez, en semejante muerto viviente, en ese barco tocado y hundido?

          Nada. Menos que nada.

          Pero el pajarito canta o revienta. Aunque huya.

        Y cantó hasta reventar mientras huía: "en contacto con lo que queremos superar, a veces nos parecemos a lo que queremos sustituir". O lo que es igual, la táctica ha matado la "auctoritas".

       Ya lo sabíamos Mony, http://elunicoparaisoeselfiscal.blogspot.com.es/2014/10/de-auctoritas-y-tacticas.html pero gracias por recordárnoslo.

       "Se ha perdido la esencia del partido". "Debemos volver a los orígenes", añade.

      Con estas tres frases, Monedero se apodera de la llama eterna. La misma que sirve para alimentar el recuerdo de Kennedy en Arlington, la memoria del Soldado Desconocido en el Arco de Triunfo de París o la "auctoritas" de Podemos.

       Y al hacerlo, al llevarse Dº Juan Carlos la "auctoritas", la legitimidad, Podemos se convierte en un PP bis: Partido Podemos.

          ¿Y quién quiere un Partido cuando teníamos el Cielo? -preguntarán los feligreses-.   

          La respuesta la tiene Monedero: Podemos ha muerto, ¡viva Podemos reconstituido!.

          En realidad, todo es una estruendosa farsa con el oportunismo como único argumento. La llama eterna en realidad no es más que la piedra que Sísifo intenta subir, sin éxito, una y mil veces a la montaña.

           No obstante, a la multitud le dará exactamente igual fuego o roca, que suba o que se despeñe. No preguntará a qué orígenes se refiere Monedero cuando clama por su vuelta (si añora volver a ser asesor de tiranos por el precio de cientos de miles de euros libres de impuestos yo lo entendería).

         A los fieles les bastará con saber que sí, que de nuevo fueron engañados, traicionados, tal y como declaró ayer el profesor en su entrevista de despedida; pero que la lucha continúa porque sigue habiendo luchadores, que otro mundo mejor es posible porque alguien que todo lo sabe dice conocerlo y que los buenos siguen siendo ellos porque quiénes iban a ser si no.  

         No, Monedero no es la víctima de una purga.

      Monedero, al abandonar el partido acusándole de deslealtad, ha transformado la última derrota política de la izquierda española y europea (véase Grecia) en una victoria del mito de la izquierda, pues si la burocracia del partido y su "tacticismo" han destruido su legitimidad, el superhéroe Mony la recupera, la rescata.

      Y salvando al mito y su "auctoritas" a la izquierda le sobra el Poder, entre otras cosas, porque no sabe qué hacer con él. Y cuando lo sabe, prefiere no hacerlo, como el Bartleby de Melville.  

          El fugado será despedido con todos los honores, pues traicionó a los suyos para salvar la causa:  

                - ¡Adiós Judas Monedero! -pensarán algunos-.

                - ¡Gracias compañero Monedero! -dirán los más-.

       

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