viernes, 13 de abril de 2012

Por qué el paraíso fiscal es más justo que el Reino de España.


     Para Raimundo por sus sugerencias.

    El día en que el IBEX se hunde (-3,58%), la prima de riesgo está en niveles de rescate del país (el diferencial entre el bono español a 10 años y el alemán se sitúa por encima de los 425 puntos) y el Gobierno presenta un Plan Antifraude dizque con el objetivo de "ganar equidad tributaria", echo mi cuarto a espadas para demostrar que el paraíso fiscal que propongo es más justo, muchísimo más legítimo, que el actual Reino de España.

      1. Nuestro Reino puede ser llamado el Mentiroso.

     El Ministro de Hacienda, señor Montoro, ha declarado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el Gobierno advierte que aquellos que no se acojan a su plan de regularización se les perseguirá para siempre y con más determinación que ahora. 

       Pues bien, desde la Transición ha habido dos amnistías fiscales con anterioridad a la actual y las mismas se anunciaban con la misma promesa de ser la última. 
      La primera en 1984 con Boyer como Ministro de Economía de Felipe González. La amnistía se aplicó en el contexto de un endurecimiento de las leyes contra los evasores de impuestos.
      La segunda en 1991 con Solchaga como Ministro de Hacienda del mismo Presidente del Gobierno. De forma expresa se aseguró que no volvería a concederse otra amnistía de este tenor jamás.
       Las mismas bravuconadas, las mismas mentiras ayer que hoy.
      Vamos por la tercera, y habrá tantas como tenga a bien la autoridad incivil, ora con el PSOE ora con el PP. 


       2. Nuestro Reino se sabe ilegítimo. 

     La Exposición de Motivos VII del Real Decreto-ley 12/2012, el que perpetra la conocida como "amnistía fiscal", dice que "se considera importante favorecer que los obligados tributarios puedan ponerse voluntariamente al corriente de sus obligaciones tributarias regularizando también situaciones pasadas, siguiendo en esta línea la norma penal que admite la exoneración de responsabilidad penal por estas regularizaciones voluntarias efectuadas antes del inicio de actuaciones de comprobación o, en su caso, antes de la interposición de denuncia o querella".  

       Esto supone una excusa absolutoria, es decir, no se impone pena a la comisión de dos delitos: 

    a) El de blanqueo de capitales del artículo 301 del Código Penal (el que adquiera, posea, utilice, convierta o transmita bienes, sabiendo que éstos tienen su origen en una actividad delictiva, o realice cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen ilícito). 

       b) El delito contra la Hacienda Pública del artículo 305 del mismo Código (el que por acción u omisión defraude a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local, eludiendo el pago de tributos, obteniendo indebidamente devoluciones o disfrutando de beneficios fiscales será reo de delito fiscal si la cuantía de la cuota defraudada excede de 120.000 euros en cada periodo impositivo o de declaración).

     Con esta excusa absolutoria el Reino es tan consciente de su carácter ruin, malvado, al estar dispuesto a aceptar incluso el dinero procedente de la droga y de distintos terrores; que no se atreve a llamar por su nombre a la amnistía y la denomina "programa temporal para incentivar la declaración de activos no declarados".

      Me atrevo a decir que además de por motivos recaudatorios y de exoneración penal, la medida se decreta por necesidades psicológicas puesto que el Estado, convencido de su naturaleza caníbal, intenta lavar su mala conciencia otorgando de manera periódica amnistías fiscales. En este sentido el Real Decreto-ley 12/2012 es lo que Freud caracterizó como un "acto fallido", manifestar una intención (recaudar) que se revela subordinada respecto a la voluntad auténtica (hacerse perdonar ante contribuyentes privilegiados). 
     
  
       3. El Reino español es desigual: fuerte con el débil, débil con el fuerte.

      El artículo 31 de la Constitución declara que todos los españoles contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos mediante un sistema tributario justo inspirado en el principio de igualdad.

       La realidad, burlesca, es exactamente la contraria. Gracias al referido Real Decreto-ley, el que no pagó sus impuestos en tiempo y forma estará libre de responsabilidad fiscal y penal abonando un tipo de gravamen del 10% para las rentas no declaradas, sin tener que pagar intereses de demora ni sanciones, con independencia de que los tipos impositivos aplicables en su día fueran mayores. 

     Por tanto, mientras esté vigente la citada norma (hasta el 30 de Noviembre de 2012), todo aquel que pechó más del 10% de tipo impositivo tiene derecho moral y amparo legal en el artículo 31 de la Constitución para reclamar que se le devuelva lo indebidamente liquidado.  

     Basta ya. No es necesario continuar, aunque los ejemplos de iniquidad abundan (uno absolutamente hiriente por desvergonzado es la tributación al 1% de las grandes fortunas acogidas al régimen SICAV, mientras el tipo marginal del impuesto sobre la renta de las personas físicas alcanza el 51%).  

       Si la lectura les ha llevado hasta aquí y siguen ustedes creyendo que el Reino de España es más justo, más combativo contra el delito y más legítimo que cualquier paraíso fiscal, este hecho sólo se puede deber a que el hombre es un ser cuyos órganos sensoriales están adaptados de forma selectiva sólo para aceptar y reforzar el “statu quo”. 


twitter: @elunicparaiso



      Apunte para distraídos.
    Quiero dejar claro que no propongo una Hacienda con más capacidad recaudatoria. Ni que se castigue hasta el fin de los tiempos a aquellos que pusieron su patrimonio a salvo del Estado Caníbal.
     Lo que intento es contribuir al ocaso del canibalismo estatal para que nadie tenga que huir de sus garras, para  que los impuestos sean voluntarios, sí voluntarios (Peter Sloterdijk, "Por qué, si tengo razón", número 45 de "Die Zeit", como uno de tantos argumentos de autoridad) y para que, en última instancia, sea restituido a los pagadores de impuestos el dinero expoliado por el Estado caníbal.   
    Y para lograrlo la alternativa es el paraíso fiscal en los términos ya expresados en anteriores entradas del blog.  
     Un paraíso fiscal sometido al imperio de una única Ley, la que garantice el respeto a la libertad y a la hacienda de todos y de cada uno.
     Algo sólo en apariencia imposible. 

@elunicparaiso
        

4 comentarios:

  1. De acuerdo en la crítica. Si te entiendo bien, la constitución del Paraíso sería muy sencilla e inteligible: "Artículo Único: En el Paraíso se respeta la propiedad". Que más o menos, traducido, vetaría incondicionadamente la política como profesión.
    Pero Jorge, ¿qué hacemos con la política? y sobre todo ¿qué hacemos con el enemigo?

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  2. Querido Jerónimo.
    El respeto a la propiedad EXIGE LA POLÍTICA.
    ¿Quién va a protegerla, si no?
    Y a la propiedad no le faltan enemigos. Son todos aquellos que la usurpan, que la expolian.
    En este sentido la propiedad se enfrenta a un enemigo colosal, el Estado caníbal.
    Precisamente el paraíso fiscal que defiendo no es ni más ni menos que un bastión político en defensa de la propiedad, o sea, de la libertad humana, contra el Estado caníbal.
    El carácter político del paraíso fiscal está detallado en la entrada titulada "¿Y si ya estuviéramos todos muertos?. Teoría del paraíso fiscal I". A ella te remito.
    Espero haber contestado a tu pregunta.
    Un abrazo.

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  3. Si yo tuviera activos de cualquier tipo, escondidos por ahí, mejor los dejaría donde están. Si hasta ahora no te han descubierto, será, primero, que eres un tío listo y, segundo, que no necesitas que afloren. Por lo que va a servir para poco. Mira lo que está pasando en Italia. Se han hundido la venta de coches de lujo. Al parecer, ahora te paran los carabinieri y en vez de pedirte el carné de conducir te piden la declaración de hacienda y patrimonio.

    En fin, que yo no me fiaría mucho de estas amnistías y sí, es una p...a vergüenza esto del Reino de España (o debería decir el Reino de los Elefantes)

    Ah, no es que me quiera ir querido Jorge, es que nos están obligando (paseando alguna tarde por algunas ciudades por las que tengo la suerte de transitar de vez en cuando como Berlín, Colonia, Munich, Santiago de Chile, Quito, Buenos Aires, San Salvador, Montevideo, y está lleno de españoles...). Tampoco creo que sean necesarios mis servicios como lumbreras, hay muchos y más guapos, a las pruebas me remito. Pero gracias por tus elogios y sigue adelante con tu defensa del paraíso/refugio fiscal

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  4. Dº Juan, es usted un lince.
    Respecto a Uruguay tengo noticias de que es un auténtico paraíso fiscal.
    Lo tomo como ejemplo.
    Como buen conocedor del país, ya me contará sus impresiones de la República Oriental.
    Un abrazo.

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