jueves, 21 de septiembre de 2017

Voluntad de perder

Para Jerónimo Molina, orgullo de la inteligencia política.


Uno de los pocos aristócratas que hacen justicia a la palabra, a la sazón, gran teórico de la democracia política, Dº Antonio García Trevijano, dijo en una ocasión: "leyendo mis antiguos libros me asombro de mí mismo".

Un servidor, aunque haya escrito bastantes artículos en el blog sobre Cataluña, no tiene la capacidad de pasmarse de sí mismo, pero no deja de asombrarme que el tal Puigdemont sea tan majadero, tan rematadamente estúpido.

Hace unas pocas horas, un día después de que un Juez, uno sólo, ordenase la destrucción del montaje burocrático edificado para que se pudiese votar el 1 de octubre, Puigdemont les dice a los suyos por dónde se va al abismo que les tiene preparado junto a la alegre muchachada de la CUP, esto es, dónde tienen que ir a votar.

Lo que me deja estupefacto es que, certificada su impotencia, persista en conducir a sus huestes al despeñadero el mismo día que uno de "los margallo" del Gobierno de Rajoy, el Ministro de Guindos, haya proclamado al orbe entero que le quiere dar al Honorable todo el dinero que le pida. Y dos huevos duros, es decir, la reforma constitucional.

Con el Gobierno autonómico neutralizado, sin Poder Judicial, en la ruina económica y con su policía abriendo paso a la Guardia Civil para que se lleve a los funcionarios detenidos, ¡desde el odiado "Madrit" le ofrecen todo y no lo quiere!

Como ya indiqué años ha, lo más desternillante del caso es que Puigdemont, igual que lo fue Arturo Mas, será arrojado a la cuneta por los más chiflados, por las CUP.

Es la ley del "juego del gallina" que se ofusca en jugar una y otra vez el sonado President.

Allá él.

Dedico tantas letras al ya amortizado Dº Carlos porque las trazas delirantes de su comportamiento explican a la perfección el ridículo "golpe de Comunidad Autónoma": un pronunciamiento decimonónico en una organización política del siglo XXI. 

Anacronismo que sólo se le ocurre a alguien que se pone el mundo por peluquín, y pretende hacer realidad la ilusión de organizar con éxito un golpe de Estado en una parte de un Estado de la Unión Europea.  

¿Pero con qué medios genuinamente políticos cuenta la Comunidad Autónoma para dar un golpe de Estado local, sólo en Cataluña? 

No tiene ni fuerza, ni fuentes de financiación coactivas (impuestos) y no coactivas suficientes. Precisamente, los dos únicos elementos que no pueden faltar en cualquier orden político digno de considerarse Estado.

La prueba es lo ocurrido el pasado miércoles y hoy jueves: sus agentes del orden se cuadraron al primer empujón de la Guardia Civil en funciones de policía judicial, y los funcionarios han cobrado las nóminas porque el Ministro de Hacienda de España lo ha autorizado.

En su haber, disponen de una masa en la calle convencida de que defienden una "justa causa", esto es, los otros son un enemigo despreciable que o se alía o se muere. Y unos medios de propaganda afines tanto en Cataluña como en el resto de España.

Por tanto, el poder autonómico, luego de casi cuarenta años de ejercicio, lo que ha producido es una masa afín y una ideología xenófoba, pero carece de los medios propios del Estado, pues no tiene ni el control del dinero ni fuerza bastante para imponerse a su declarado enemigo. 

Precisamente por su debilidad congénita (al fin y al cabo los últimos acontecimientos ratifican que la Generalitat es un órgano administrativo), quieren formar un Estado en un territorio que ya pertenece a otro por el cómodo e inusual procedimiento de que España les monte o les deje montar el suyo, pues a eso se reduce el nacionalismo periférico: organizaciones privadas (partidos políticos) que quieren que un Estado-nación les dote gratuitamente de un Estado porque afirman merecérselo desde tiempos inmemoriales. 

Para lograrlo su estrategia se ha basado hasta hace escasos días en la irregularidad, han sido una quinta columna incrustada en el Estado. 
Ni dentro ni fuera. 
No estaban totalmente dentro (su objetivo era tener un Estado propio) ni demasiado fuera (pues se trataba de parasitar, raptar sus poderes). La utilización de este método excepcional tuvo indudables réditos. 

Cuando todo es ocultación y sombras el Estado no sabe cómo actuar sin hacer daño a inocentes para evitar los indeseados efectos colaterales. Y por eso prefiere creer en la buena fe de sus "compañeros de viaje" en tantos Gobiernos minoritarios, confía en que las concesiones calmarán al hostil, "y si sale, sale", que diría el monarca emérito.  

El problema surge cuando los sediciosos hacen pública la fecha del referéndum y proclaman las conocidas como "leyes de desconexión". Es cuando la quinta columna tiene que retratarse y se enfrenta directamente al Estado.

En ese preciso momento ya no cabe el disimulo, los responsables tienen cara y DNI, y aunque la dirigencia golpista puede escudarse en la masa, todo el mundo sabe quiénes son.

Y ahí entra el Estado. El Estado del s. XXI.

Es su oportunidad, pues ya sabe a quién dirigirse sin necesidad de poner en riesgo más que a su objetivo.

¿Y cómo interviene?

¿Por la fuerza?

Apenas. A pesar de las sonoras tonterías al respecto de la extrema izquierda y los nacionalistas.

Esa es la audacia del Gobierno de Rajoy, que casi sin querer,  con nula violencia, gracias a la reforma del Tribunal Constitucional de 2015 y al dominio del dinero, ejercita una mínima actividad para demostrar que es capaz de poner fin en muy poco tiempo a toda la falange golpista. 

Las multas de 12.000 euros diarios impuestas ayer por el Tribunal Constitucional a los miembros de la ilegal Junta Electoral catalana, así como la intervención de las cuentas de la Generalitat son un mero aviso a sediciosos.

Los decimonónicos "indepe" hablan de que no se puede encarcelar toda la vida a un pueblo. 
Ignoran que se puede inhabilitar y embargar las cuentas y patrimonio de miles de políticos y funcionarios en escasas semanas. 
¿Y cuántos imbéciles querrán tomar el relevo en la ilegalidad de los neutralizados? 

Por ello, la insistencia de parte de la prensa y de la ciudadanía en exigir la aplicación del artículo 155 de la Constitución que permite al Gobierno sustituir a la Generalitat, ignora que el Estado está demostrando que puede actuar donde considere más útil sin necesidad de que el Senado le autorice qué puede y qué no puede hacer, es decir, sin coste político alguno.

En realidad, la precisión ejecutiva de los medios de actuación de un Estado como el actual, le permite al Gobierno provocar gigantescos efectos de forma aséptica en cuanto el responsable de un acto ilegal asoma la cabeza por el Boletín Oficial de Cataluña. 

Es la microfísica del poder sobre la que teorizó el genio Foucault, consistente en una cirugía eficaz que extirpa sólo lo que quiere, pero con capacidad para extirparlo todo. 

¿Y la fuerza de la calle? -se preguntarán-.

Otro residuo del pasado.

Los dirigentes de la rebelión saben que no pueden chocar contra las Fuerzas de Seguridad del Estado, pues eso deslegitimaría la protesta.

La policía lo sabe y por ello no actuará contra los manifestantes, salvo causa de fuerza mayor, reservándose el novedoso papel de protector de la muchedumbre, que va y viene pastueña de un sitio a otro, siguiendo las instrucciones de sus dirigentes que no saben qué hacer con ella.

Si las leyes físicas nos enseñan que fuerza es igual a masa por aceleración, podíamos decir que la Generalitat tiene una gran masa que no debe acelerar. O lo que es igual, cero fuerza.
Mientras que el Gobierno dispone de una masa inferior, pero suficiente, que puede acelerar a discreción en cuanto quiera. Esto es, toda la fuerza.   

En esa situación política el ganador ya es el Estado, que ha demostrado en horas su casi ilimitada potencia. 

Y la derrotada, paradójicamente, puede ser la Nación española porque su Gobierno no tiene ninguna gana de vencer. 

No obstante, aún hay esperanza para ella: está en manos de la impericia del que se pone el mundo por peluquín, que tiene una descomunal voluntad de perder.

twitter: @elunicparaiso

4 comentarios:

  1. Gracias Carlo.
    Tus análisis en tu blog sobre el asunto catalán son luminosos.
    Un fuerte abrazo y disculpa la tardanza en contestarte.
    Hasta pronto.

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  2. Buenas noches amigo. Tras el circo de estos pasados días y el montaje de esta noche conla declaración de indpendencia, inmediatamente susppnspendidsse ha fraguado una Estafa descomunalal estado español y por tanto a los contribuyentes.,que a regañadientes pagamos nuestros impuestos,
    Qué mejor escenario, con todas las luces, focos, lo que se quiera, para que se haya consumado el atraco.
    Ahora todo el mundo ha visto que el Sr, Pico del monte y sus secuacesson, a la vista de todos unos democratas a quienes el estado español les oprime., pero con un gesto buena volunta d d hasta les van a perdonar.
    Sí, las empresas se están marchando, lo que quieran.
    Ilusos somos todos. Qué les importa a ellos? Nada. Han conseguido lo qie querían, laDUi les importa un rábano. Ya tienen lo que de verdad quieren" Ia Pasta". Han desviado la atnción mientrasel dinero robado a lo largo de los años ya lo tienen en sus bolsillos y, que les quiten lo bailao.
    .. Han conseguido lo suficiente como para no necesitar más, si desviando la atención con este teatro y el barullo de la gente yendo a A bancos en provincias limitrofes, hah terminado de saquear y esconder los 35 mil millones de euros que España nosroba y nos oprime han rapiñado a todos los españoles y, en especial a los pobres catalanes de buena fe.
    Sí, habrá m-as paripé, pero el dinero de verdad está en extremo oriente y paarte en centro europa. El capo y sus lugartenientes no tienen ni cinco, dice la madre superiora y el Monaguillp primreo no alcanza a reunir los 5 millones de la fianza y,, clarocolecta a los borregos a rascarse el bolsillp y, mientras todos alegres de que la democracia funciona . Valientes tontos somos.

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  3. Ojalá me equivoque, pero lo dudo, ya he visto demasiadas de estas y me han dado un aviso, No quiero otro. Saludos

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