viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Y si el Estado no pagara su deuda?

  Las medidas adoptadas en el Consejo de Ministros del GabineteRajoy de ayer 30 de Diciembre refrendan lo obvio por lo que respecta al capítulo de ingresos: suben los tipos del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) y se grava todavía más la propiedad a través de incrementos en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). "Recargo complementario de solidaridad" denominan a este aumento de los impuestos directos.    
  
       Los tipos máximos del IRPF ya están en el 51%.
     El Estado tiene un sueño: establecer tipos del 100% sobre la renta de las personas físicas y devolver a los contribuyentes aquello que considere necesario para que puedan seguir trabajando. Que lo realice  depende de que logremos impedirlo.

     En cuanto a la propiedad inmobiliaria se han tomado dos medidas complementarias.
     La primera prorrogar el IVA superreducido (4%) a la adquisición de viviendas y la segunda recuperar la desgravación por compra de vivienda habitual.
    De conformidad con los criterios establecidos por el famoso consultor al que hice referencia en la anterior entrada, el Estado promueve con estas bonificaciones la inversión privada en inmuebles..., para que más tarde pueda esquilmar a los compradores al ser el único hecho imponible que no puede escapar a la imposición. Además, facilita que los bancos vayan soltando lastre.

   El objetivo declarado de las medidas es la reducción del déficit que alcanza ya el 8%.
  El déficit, sea cual sea, se tiene que cubrir con deuda, y si no se ajusta el déficit no nos prestarán,  se afirma.
  Y si no nos prestan, tendremos que suspender pagos.

  La pregunta es qué gastos cubrimos con la deuda o para qué queremos que nos presten.
 El usufructuario de los préstamos no son los ciudadanos creadores de riqueza, pues éstos lo único que reciben son "recargos complementarios de solidaridad".
  Por tanto, la deuda es para financiar al aparato que conforma el Estado y sus clientelas.

     Por ello, una posibilidad teórica que tendría España para salir de la crisis sería no pagar las deudas del Estado, con el efecto de favorecer tanto el ahorro como el consumo privado. Y aprovechar la infraestructura ya disponible para convertirnos en un "paraíso fiscal" viable económicamente. Esa sería una alternativa nacional que podría acabar con la crisis y con este Estado manirroto, valga la redundancia. 

    ¿Es un irresponsable quien plantee que el Estado no pague sus deudas?

   Para empezar digamos que una condición necesaria de todo Imperio es no abonar las deudas. Otra querer serlo.
  ¿Pagamos nosotros a los amerindios años ha?, ¿lo hicieron los británicos con los indios?, ¿quizás los estadounidenses?
   Es más, ¿algún Estado ajeno a cualquier destino imperial pagó alguna vez las deudas que no quiso?
   Preguntar esto es infantil, según Dº José Sócrates, ex-primer ministro portugués, pues "pagar la deuda pública es una idea propia de un niño", según pronunció en una conferencia en París, el 7 de Diciembre de 2011.

    Por tanto, parece que la Historia nos demuestra que los Estados no pagaron siempre ni pagarán nunca la totalidad de sus deudas. En el mejor de los casos se limitan a cubrir el servicio de la deuda de los acreedores que consideran oportuno.

    No obstante, en el caso de que los Estados actuales no pagasen sus empréstitos, quienes se arruinarían de forma irremediable serían todos los ciudadanos que tienen sus ahorros en los bancos, pues al ser las entidades financieras de todo tipo y condición las principales tenedoras de la deuda pública, una quiebra del Estado supondría una quiebra bancaria y con ello la ruina de los depositantes.

    El Estado caníbal lo es precisamente porque la separación entre público y privado ha desaparecido.
    Lejos quedan los tiempos en que el quebranto del patrimonio del monarca no afectaba a la economía del reino.
    Hoy el impago de la deuda del Estado antropófago elevaría su canibalismo al cubo.

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domingo, 25 de diciembre de 2011

El paraíso fiscal contra el Estado Caníbal

 
   El 21 de diciembre del presente un consultor de mucho lustre pronunció en Madrid una conferencia en una Fundación de gran renombre. Dijo que él no tenía que estar allí (quizás su conciencia le provocó un "acto fallido") pero ya que estaba opinó, entre otras cosas, que una de las urgencias del país era la reforma tributaria. 

  Metido en harina, se atrevió a declarar cómo debía hacerse: aumentado la imposición directa a la propiedad inmobiliaria bajo todas sus formas.

   El fundamento era sencillo: es el único hecho imponible que no se puede trasladar. 

  El ex- ministro Borrell, dijo, fue por el buen camino, pero lo implantó mal. No obstante, añadió, es cuestión pacífica (seguro que pacífica entre consultores y políticos del mismo lustre que el conferenciante, véase el "catastrazo") que ahí reside la solución a la falta de recursos del Estado. 


   Acabáramos. 

  La recaudación como fin en sí misma. La recaudación por la recaudación. Hay que gravar lo que no se puede defender, lo que no se puede escapar. 

   Las consecuencias sobre el bien común o la equidad, ausentes.

  Que la propiedad pasase a depender del fisco aún más no le mereció ningún comentario acerca de los daños que un ente artificial como el Estado provocaría a una institución natural ya maltrecha como la propiedad.

   Sin embargo, que las reformas tributarias graven la propiedad "inmóvil" de los ciudadanos por el mero hecho de que no puede huir nos pone ante la evidencia de un Estado Caníbal. 

   Un Estado que devora las fuentes de supervivencia y libertad de sus súbditos es un Estado que se devora a sí mismo, pues cuando finalice el banquete, ¿qué quedará?, ¿de qué vivirá?.

   El fin del Estado lleva anunciándose casi desde su creación, pero ya no serán necesarias más Casandras pues desaparecerá por vicio de antropofagia.

   La actual crisis económica aparece publicitada como una lucha entre Estados que cumplen sus deberes económicos de manera ortodoxa y los que no, pero lo que se dilucida en esta crisis es si el Estado Caníbal puede perpetuarse.  

   ¿Alternativas?. Para España, integrarse en el Gran Espacio Europeo dirigido por Alemania a la espera de que se defina la nueva forma de lo Político que surgirá de la crisis, o constituirse en paraíso fiscal. 

   Puede parecer un juego intelectual, quizás una simple "boutade", pero si resulta escandaloso para el Estado con mayúsculas que en términos meramente teóricos se plantee su conversión en paraíso fiscal con minúsculas, lo que le causa pavor no fingido es la evidencia de que en la pasada cumbre europea de los días 6 al 8 de Diciembre un país como el Reino Unido escogiese ese destino.



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